la esquina

José Aguilar

IU manda sobre su modestia

IZQUIERDA Unida da al PP el Gobierno de Extremadura. Bueno, es una manera de verlo. Hay otra: Izquierda Unida impide al PSOE perpetuarse en Extremadura. Y otra más: Izquierda Unida deja gobernar en Extremadura a la lista más votada por los ciudadanos extremeños (la del PP).

Creo que esta última es la más correcta. Así lo ha visto el propio candidato socialista, y presidente en funciones, Guillermo Fernández Vara, que ha pedido a los suyos "respeto por la decisión de IU" y explicado el origen de la pérdida: "Tuvimos un mal resultado electoral, no eludamos nuestra responsabilidad (...) Es verdad que IU podía haber paliado nuestro mal resultado, pero no carguemos ahora contra ellos. Creo que no es justo".

Fernández Vara va a contracorriente de la tendencia dominante en el socialismo, orientada a la culpabilización de la coalición poscomunista, al considerar que está en la naturaleza de las cosas que la izquierda minoritaria ha de acudir en socorro de la izquierda mayoritaria cuando ésta se encuentre en dificultades para evitar que gobierne la derecha. Creo que existen unas cuantas razones para que así sea, pero ninguna tiene nada que ver con uno de los argumentos utilizados por el coordinador general de IU, Cayo Lara, ante sus camaradas extremeños: la matanza de republicanos perpetrada por las tropas franquistas en la plaza de toros de Badajoz al principio de la Guerra Civil. Hombre, Cayo, eso se produjo hace 75 años. Ni uno solo de los que van a gobernar Extremadura con el PP había nacido entonces.

Además de la naturaleza, está la historia. No la de hace 75 años, sino la más reciente. La Extremadura autonómica no ha conocido en 28 años más gobierno que el del PSOE, con su carga de clientelismo, funcionarización y estancamiento relativo (y progreso material, sin duda). Nunca el socialismo dominante se ha dirigido allí a Izquierda Unida para algo distinto a ningunearla y tratar de destruirla, por absorción, aislamiento o derribo. Lo que han hecho ahora los extremeños de IU ha sido únicamente vengarse de este desprecio continuado, mostrar su orgullo y reivindicar su derecho a mandar, si no sobre su hambre, sí sobre su modestia política. Lo han hecho el 70% de sus militantes y el 60% de sus líderes.

Se equivocaría otra vez Cayo Lara si cumpliera su amenaza de tomar medidas disciplinarias contra IU de Extremadura (¡Si no se tomaron contra el simpar Madrazo cuando firmó el Pacto de Lizarra con los batasunos y entró en el gobierno independentista de Ibarretxe!). En cualquier caso, este episodio revela una vez más la enorme dificultad objetiva de Izquierda Unida para construir un discurso autónomo. Si rechaza aliarse con el PSOE, malo; si acepta ser el siervo dócil del PSOE, malo también. No le es fácil acertar.

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