Hoja de ruta

Ignacio Martínez

Igualdad de condiciones

FRAGA, que conoce bien a Gallardón y es precisamente el fundador del partido, ha dicho que el desaire al alcalde de Madrid le va a costar muchos votos al PP en las elecciones generales del 9 de marzo. He tenido noticia inmediata de uno de esos votos perdidos. Un amigo, joven empresario malagueño, emprendedor moderno y conservador moderado, me ha explicado con indignación que pensaba votar por el PP, pero que después del numerito del otro día en la calle Génova de Madrid se han quedado sin su voto. Jorge Bezares, en su crónica política de ayer, añadía otro elemento interesante: Arenas pierde un aliado. El presidente del PP andaluz necesita un milagro, para restarle al PSOE la mayoría absoluta en las autonómicas y cualquier apoyo le resulta imprescindible. Y más, en el lado centrista. Pues nada, sin comerlo ni beberlo, se ha quedado también sin el voto del mismo contrariado empresario.

Esperanza Aguirre ha demostrado su dureza y frialdad extremas, propia de los grandes de la política, por cierto. Y Alberto Ruiz Gallardón ha quedado como un Bambi. ¿Les suena? La presidenta de Madrid está tan convencida de que Rajoy pierde el 9 de marzo que estaba dispuesta a lo que fuese para no permitir a Gallardón estar en el Congreso, catapultado al liderato del PP, cuando se constituyan las Cortes a primeros de abril. Aguirre incluso le dijo en el ascensor al alcalde, cuando se marchaban, que no se pusiera así, que el 9 de marzo, si pierde Rajoy, estarán en igualdad de condiciones. Es dura y fría, pero a desenvuelta nadie le gana.

El PP se mete en la carrera de las generales con la misma alineación de hace cuatro años, rescatando a algunos fieles de Aznar que estaban en el Parlamento Europeo. Sólo que no están Rato, Piqué o Gallardón. O sea, el extremo derecho bien cubierto y el centro en desbandada. Añádase al cóctel que el índice de rechazo de Rajoy en las encuestas es el doble que el de Zapatero y que las elecciones coinciden con las andaluzas, feudo por excelencia del PSOE, para saber por dónde se puede romper el famoso empate técnico de los sondeos. Total, que Aguirre y Gallardón, solos o en compañía de otros, ya se entrenan para jugar el partido de una eventual sustitución del bueno de Rajoy, que lleva de una mano el apoyo valioso de Manuel Pizarro y de la otra, la pesada rémora de los Acebes y Zaplana.

Si el presidente del PP hubiese planeado no llevar a Alberto Ruiz Gallardón en su lista se lo podía haber dicho hace meses. La impresión es que se arrugó con el órdago de Esperanza Aguirre. Ella es la que ha dado un puñetazo en la mesa. Y tiene razones para estar contenta. Pedro J. Ramírez y Federico Jiménez Losantos andan encantados, lo que es una muestra de por dónde cojea esta decisión, que no le gusta ni a Fraga, que no es sospechoso de ser un librepensador.

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