Bicheo por la TDT

fátima Díaz

Imaginación para vender

Divinity dice que es "el canal femenino de Mediaset" pero bien podría ser "el canal de las reformas de casas". El enésimo programa de déle usted la vuelta a su casa se llama No hay hogar sin tres (aunque responde al título original Selling Houses Australia, de LifeStyle Channel), y se emite de lunes a viernes a las cuatro de la tarde. Dedicado a ayudar a propietarios australianos a vender sus inmuebles al mejor precio de mercado, el experto en mercado inmobiliario Andrew Winter es el conductor, junto a su inefable equipo de profesionales. Los "tres" sin los que no hay hogar… vendido, se entiende, son también la interiorista Shaynna Blaze, el paisajista Charlie Albone y un agente inmobiliario elegido en cada ocasión según la ubicación de la vivienda.

"Si una casa lleva dos meses sin venderse es que algo se está haciendo mal", dice Winter, quien debería darse una vuelta por España para revivir la burbuja. Desde luego, su personalidad y su lenguaje directo no dejan indiferente a nadie. En el negocio inmobiliario desde los 17 años, de modo que conoce el sector como nadie y, si los dueños siguen sus consejos, la venta está asegurada. El problema es que no todos lo hacen, y eso es lo que más me gusta de este programa, que es tal y como funciona la vida real. No siempre hay final feliz, únicamente cuando se hacen las cosas como los expertos saben que hay que hacerlas. Los resultados hablan por sí solos.

Es distinto reformar que rediseñar para vender, que es lo que hace No hay hogar sin tres, a diferencia de otros primos-hermanos de la parrilla como Vender para comprar, El reformacasas o Tu casa lo vale. A diferencia de sus compañeros, aquí hablamos de intervenciones ligeras, para que nos entendamos, chapucillas y una capa de mano y pintura y vámonos que nos vamos. Puesto que no interesa invertir demasiado, se trata de una simple puesta a punto para que entre por los ojos a los compradores. Algunas veces, incluso, con ordenar es suficiente, aunque parezca increíble. No podemos llegar a imaginar lo que acumulan estos australianos. Me gusta escuchar las conversaciones que mantiene cada uno de los profesionales con los propietarios, no deja de sorprenderme cómo, estando en las antípodas, las dudas e inquietudes, las objeciones y el proceso de compra-venta suele ser idéntico al de aquí. Salvo que los australianos, al igual que los americanos, entienden mejor lo que significa invertir para obtener un beneficio mayor. Eso cuesta mucho entenderlo en España y más en esta época de 'mínima inversión' en la que estamos. Estilismo, imaginación, low cost y... ¡voila, el milagro!

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