Desde mi córner

Luis Carlos Peris

Intrahistoria de un principio feliz

El Sevilla evitó en Valencia que las heridas fuesen a más y el Betis dio la impresión de un compromiso mayor

COMENZÓ estupendamente la Liga para lo que nos coge más cercano, lideratos incluidos para ambos. Decíamos en la víspera que el Levante se nos antojaba como excelente bálsamo con el que el Sevilla podría cauterizar sus heridas. Llegaba la visita a Valencia muy pronto, con el tiempo debido para que no anidasen en esas heridas los huevos de la infección, y bien que aprovechó el equipo de Antonio Álvarez esta oportunidad junto a la Albufera. Por supuesto que habrá pocos como el Levante en el camino, pero lo peor de todo es cuando no se aprovecha la posibilidad de utilizar un bálsamo como ese.

Este triunfo debe servir para tranquilizar a los más intranquilos y para que el Sevilla aproveche también el parón de dos semanas para el ajuste fino y para el engrase adecuado de maquinaria. Y al día siguiente, el Betis, ese maltratado Betis que no camina solo y que tiene en su fiel infantería un capital que no podrá dilapidarse por muchos embates que reciba desde dentro. Y me gustó el Betis a ratos frente a un Granada que no mereció rapapolvo tan severo en el marcador. Estamos ante un Betis todavía más de Segunda y que parece mostrar en la yerba un compromiso mayor, un compromiso que teníamos olvidado por los que visten rayados en verdiblanco.

Ha sido por tanto un principio feliz para los dos, sobre todo porque en fútbol no tiene vigencia alguna eso que dicen de los gitanos al no querer a sus hijos con buenos principios. Decir que esto no ha hecho más que empezar es una supina obviedad, pero conviene que la alegría no derive a euforia. En el Sevilla ha servido para que las heridas no vayan a más ante un parón que hubiese desatado a todos los fantasmas conocidos. En el Betis debe servir para ir poniendo los cimientos de un tiempo nuevo que se anuncia proceloso y, desde luego, confirma que ojalá su clase dirigente estuviese a la altura de la afición y también de técnico y jugadores por un compromiso casi olvidado.

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