Visto y oído

Antonio / Sempere

Investigación

OTRA vez Repor. De nuevo estuvieron su reporteros practicando el periodismo ciudadano, comprometido y peleón, aquel que se implica con los problemas de aquí y ahora, hincando el diente a las muchísimas historias que tratan de desenredar la madeja de ese mundo complejo que nos ha tocado vivir. El título era muy explícito: El rostro de las cajas. Los afectados por los productos tóxicos de las cajas de ahorro. Allá que el redactor Carlos Enrique visitó a distintos afectados por las cuotas preferentes de la CAM y Caixa Nova para conocer de primera mano su indignación y su impotencia.

El grueso del reportaje se lo llevó la CAM. Vimos las concentraciones a las puertas de la sede central, entramos en los domicilios de algunos de los 50.000 afectados, aunque se habla de 700.000 en todsas las entidades españolas. Partía el alma ver a la jubilada con todos su ahorros atrapados ahí, y sin ninguna solución. Muchos ahorradores sienten vergüenza por la situación en la que han quedado. Otros, sin embargo, dan la cara y gritan que los únicos que deben sentir vergüenza son los directivos que se han jubilado con sueldos millonarios. El reportero Carlos Enrique intentó entrevistar a algunos de ellos. Lo vimos, móvil en ristre, contactar con la mismísima ex directora general, María Dolores Amorós, y escuchamos de su propia voz cómo se excusaba diciendo que iba a ser imposible realizar esa entrevista. Enrique también visitó al abogado murciano que se ha embarcado en defender esta causa enorme. Un letrado muy creyente, que se toma esta empresa como cruzada, y en cuya oficina no falta la imagen de San Francisco de Asís. Con El rostro de las cajas el programa Repor volvió por sus fueros a lo que nunca dejó de ser, periodismo de investigación con un ojo puesto en los perdedores.

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