PASA LA VIDA

Juan Luis Pavón

Juan Carlos I y Alfonso Díez

E L papel de la Corona en la España democrática ha quedado muy claro como garante de la unidad, que arbitra y modera el funcionamiento regular de las instituciones. Lo que no se estipuló en el Título II de la Constitución es el papel del Rey y de la Reina como garantes de la unidad de la Casa de Alba y de la conciliación de Cayetana de Alba con sus hijos. Don Juan Carlos estará en Sevilla el próximo miércoles 22 para darle el espaldarazo a Heineken (Cruzcampo) en su nueva factoría de Torreblanca y para solemnizar la recuperación de la iglesia del Salvador, tan ligada a la familia borbónica. En los corrillos de uno y otro acto, al Monarca no le van a preguntar por Ibarretxe ni por Montilla, sino por el proyecto de boda de la duquesa con Alfonso Díez. Es el culebrón más sevillano del año. Dinastía en Dueñas.

Cayetana y sus hijos son tan libérrimos y aupados en el Gotha que han implicado a La Zarzuela en un asunto de familia porque entre títulos y patrimonios anda el juego. No hay otra persona que pueda dar el salto de Carmen Tello a Sofía de Grecia, para contrarrestar la mediación que sus hijos le pidieron al Rey: disuadirla de convertir a Alfonso Díez en el nuevo duque de Alba consorte. No hay otra familia en España con tal currículum sentimental de cambios de pareja (Matilde Solís por allí, Fran Rivera por allá, Genoveva Casanova por acullá) y con tanta habilidad para volver a meter a la Familia Real allí donde no quería estar: en los programas rosa.

Los Alba son así y Sevilla tuvo que ser. San Román al poder.

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