la esquina

José Aguilar

La Junta y la huelga general

EL Gobierno andaluz se ha hecho un lío con su postura ante la huelga general convocada por los sindicatos. El portavoz, Miguel Ángel Vázquez, anunció el martes que los consejeros suspendían su agenda oficial el 14 de noviembre y mostró su comprensión hacia las razones de los huelguistas. La consejera de Presidencia, Susana Díaz, de mayor rango, matizó ayer que la Junta mantendrá su agenda de trabajo, pero excluyendo hipotéticas visitas a centros de trabajo cuyas plantillas se hayan declarado en huelga.

La matización esconde en realidad alguna forma de rectificación. El sector socialista de la Junta estaba dispuesto a respaldar simbólicamente la convocatoria de huelga general sin pagar el peaje de la deslealtad institucional y el desprestigio que supone unirse a los huelguistas desde la comodidad del cargo oficial, sin mengua de sus retribuciones y sólo por fastidiar al Gobierno de la nación (¿quién es el empresario de los consejeros de la Junta?). Una huelga con la puntita nada más, podríamos decir. Más coherente ha sido el sector de IU, cuyos tres consejeros han explicado claramente que se suman a la huelga con todas sus consecuencias y que ese día no trabajarán.

No sé si el presidente de la Junta por sí mismo o alguien de su entorno que leyera los periódicos de ayer habrán caído en la cuenta de lo infumable de esa posición y/o hayan recordado la Doctrina Griñán al respecto: la democracia no se paraliza ni se suspende, no puede ponerse en huelga. Es una doctrina reciente. La acuñó y defendió el presidente cuando los diputados de IU pretendieron que el Parlamento andaluz parase en septiembre de 2011 uniéndose a la huelga general igualmente organizada por las centrales sindicales. Habría sido un escándalo que el Gobierno que lidera el propio Griñán hubiera dicho ahora todo lo contrario que entonces, y cualquiera con dos dedos de frente habría deducido que la única explicación es que la huelga general del 29 de septiembre de 2011 era contra Zapatero y la del 14 de noviembre de 2012 es contra Rajoy. Oportunismo puro.

Oportunismo que sí mantiene, por ahora, el grupo parlamentario socialista, que encabeza precisamente un ex consejero, Francisco Álvarez de la Chica. En el poder legislativo autonómico sí ha anunciado el PSOE que apoya a sus socios de IU para vetar que el 14-N el Parlamento celebre la sesión plenaria prevista, que quedará aplazada para el día después. Los diputados de la izquierda harán huelga. Por cierto, esperaba yo otra actitud del presidente de la Cámara, Manuel Gracia. Ha declarado que lo decidirá la junta de portavoces, pero sin pronunciarse en el único sentido posible: que él personalmente no es partidario de que el Parlamento haga huelga.

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