hoja de ruta

Ignacio Martínez

Justicia tuerta

EL preso más antiguo de España, Miguel Montes Neiro, resulta ser un andaluz de Granada. Lleva 35 años en la cárcel y le quedan otros diez si nada lo remedia. Tiene hepatitis C y tuberculosis y su hermana intenta sacarle de prisión por razones humanitarias. No ha cometido delitos de sangre y su condena se ha prolongado por sus reiterados intentos de fuga. La Audiencia de Granada le denegó acumular las penas, pero el Supremo ha mandado reestudiar el caso. Montes tendrá mala cabeza, seguro; pero tampoco habrá tenido en su vida abogados de postín, de esos carísimos, que lo sacan a uno de todo. A veces, tener un buen abogado puede resultar más rentable incluso que ser inocente.

Dicen que la Justicia es ciega, lo que es interpretable. Quiere decir que no se casa con nadie. Pero todas las acepciones que nos ofrece el diccionario son inquietantes: privada de la vista, poseída con vehemencia de alguna pasión, ofuscada, alucinada. Más que ciega, la Justicia debería tener buena vista. Gaspar Llamazares ha ironizado ayer con la rapidez del Tribunal Supremo para llevar a juicio al juez Garzón por las escuchas que autorizó en el caso Gürtel. Es curioso que el primer procesado por este asunto de corrupción sea el portavoz socialista en las Cortes regionales, Ángel Luna, absuelto ayer por el Tribunal Superior de Valencia del delito de encubrimiento del que le acusaba el PP. Todo por mostrar en un debate un informe policial, en el que se explicaba el negocio multimillonario que logró la trama Gürtel con la visita del Papa a Valencia en 2006. El informe era de un sumario secreto.

Llamazares sostiene que la justicia en España no es lenta. En algunos casos es rapidísima. Por ejemplo, para que el juez Garzón sea el segundo procesado por el caso Gürtel. Queda claro que los implicados en la trama disponen de los abogados que no tiene el preso más antiguo de España. Y ahora intentan invalidar las escuchas que ordenó Garzón. Llueve sobre mojado. Hace 20 años el Supremo anuló las conversaciones registradas en una investigación por corrupción, el caso Naseiro, que protagonizaron varios miembros del PP valenciano. Las defensas argumentaron con éxito que las grabaciones se habían hecho de manera ilegal.

El diputado de IU sostiene que la Justicia no es ciega, porque ve muy bien por el ojo izquierdo y no ve nada por el ojo derecho. A Garzón le espera otro juicio por instruir una causa contra el franquismo, con lo que se convertirá en el único procesado de la democracia por los crímenes de la Dictadura. Más allá de la ideología, al antiguo juez estrella le tienen muchas ganas algunos de sus colegas. Y se nota. Tanto como para convenir que la Justicia es tuerta. Y coja. Que se lo digan a Montes, vaya a hacerse ilusiones el hombre.

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