Visto y oído

Francisco / Andrés / Gallardo

'Kateleti'

COSPEDAL vino a decir que siempre tiene claro lo que quiere contar y que nunca habrá un periodista que venga a enmendarle la plana y a sacarla de su carril dialéctico. Ana Pastor se puso en su sitio durante la réplica pero se excedió en su papel, mientras el PP tiene un eterno problema de comunicación y credibilidad. Y no es culpa de TVE.

Las cadenas, en otro plano, juegan a lo mismo. Van a lo suyo. Da igual si hoy se casa esa chica lista y con la cabeza amueblada, Kate Middleton. Al final lo que ocurre en Londres es la interesada excusa para diseccionar, y atacar, a la princesa de Asturias. Hasta Jimmy Giménez Arnau tuvo el martes que defender a doña Letizia de los torticeros dardos de Peñafiel. Y eso que la mejor defensa que hace Jimmy de la esposa de don Felipe es que "es muy sexy". Sería ideal que para hablar de las instituciones se abordaran los debates con más rigor y compostura, pero eso es pedir mucho a los trileros del chillido. Cómo estará la cosa que Boris ha sido fichado en Telecinco por mesura y glamour. Y en esta boda se han puesto de moda los reporteros patosos, los que se dedican a toda costa a dar la nota durante sus conexiones al margen de lo noticioso, o no, que deberían narrar.

Antena 3 toma una postura algo más genuflexa cuando dirige su mirada a Westminster y no dudó en aprovechar un reportaje para establecer paralelismos en Kate y Letizia. No se parecen tanto, ni en el pasado ni en su futuro inmediato, aunque a muchos les haga ilusión ese parecido. En esa misma cadena se estrenó la fláccida tv movie sobre el romance británico. William y Kate, como se imaginará si no la ha visto, es una telenovela a velocidad rápida, con personajes de plastilina y situaciones que rayan el sonrojo. Es difícil dar vida, sin caer en el ridículo, a personajes actuales conocidos de sobra. Y no, no estábamos ante una excepción.

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