La ventana

Luis Carlos Peris

La Macarena alcanzó la perfección absoluta

LLAMA la atención y se ve que le falta algo, algo que estaba sobrando desde que se lo pusieron le falta. Está allí, única, con el manto camaronero en un besamanos que durará hasta la noche del domingo. Impresionante en el presbiterio para lo que guste mandar, pero algo le falta para completar la imagen habitual, la de toda nuestra vida. ¿Qué le falta a la Macarena? Pues al cabo caíamos en que lo que le falta es algo que venía sobrando desde el mismo día que se lo pusieron, el fajín de general de cierto general que no resiste el menor rapto de benevolencia histórica. Dicen por los rincones de la Basílica que ha sido decisión del prioste la de que la auténtica Madre de Dios deje de lucir un símbolo que no llamaba, precisamente, a concordia. Decisión que fue aceptada de forma inmediata para hacer bueno el viejo dicho de que nunca es tarde si la dicha es la adecuada. La Macarena así, sin el fajín oprobioso, es más de todos.

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