El objetivo indiscreto

Mal trago

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Mal trago / víctor rodríguez

El embajador chino, Lyu Fan, habla un perfecto español y seguro que tiene las tablas diplomáticas suficientes para abordar en una rueda de prensa en Sevilla una pregunta sobre el trato de su Gobierno a disidentes y la situación de los derechos humanos en Hong Kong. No necesitaba que el consejero Antonio Ramírez de Arellano, que hacía de anfitrión, le echara una mano para soslayar la pregunta y evitarle un embrollo. Al final, el mal trago fue para el consejero, que es el que ha quedado peor y el que no le ha hecho ningún favor al Gobierno del que forma parte. Los derechos humanos y los negocios, como seguro que sabe el consejero Arellano, son perfectamente compatibles.

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