La ciudad y los días

carlos / colón

Malditas tradiciones

LOS defensores de la matanza de ballenas piloto en las Islas Feroe invocan una tradición con más de mil años. ¡La cultura de los pueblos! Pues maldita sea la tradición y la cultura si en su nombre se justifica que estas malas bestias acosen a las ballenas con lanchas motoras y las empujen a las playas para que allí las maten los lugareños a lanzazos y machetazos chapoteando en un mar de sangre. 250 mataron en 24 horas. Por muy daneses que sean justificar esta barbarie apelando a la tradición los hermana con los bárbaros sin fronteras que -en una escalada de horror que culmina con el asesinato de seres humanos- masacran animales, mutilan y lapidan mujeres, ahorcan homosexuales, hacen que niños ejecuten a los prisioneros o graban las degollaciones. Grados distintos de una misma barbarie justificada por la cultura, la costumbre y la tradición. Lo propio de ese fundamentalismo que encuentra en la tradición un salvoconducto que legitima la supervivencia de prácticas bárbaras que deberían estar erradicadas.

La tradición es la transmisión de noticias, composiciones literarias, doctrinas, ritos, costumbres o hechos antiguos hecha de padre a hijos y de generación en generación. Algo de indudable valor cultural. Pero si no se quiere incurrir en el fundamentalismo la tradición debe adaptarse a los tiempos, sustituir la literalidad por la interpretación y eliminar los contenidos no deseables por su crueldad o violencia. No todas las tradiciones se deben transmitir íntegras para que se traguen enteras como si fueran píldoras. Unas sí, otras deben reformarse y algunas, como esta de la matanza de ballenas, deben suprimirse sin contemplaciones, tengan el arraigo y los siglos que tengan. Ninguna crueldad, para con los seres humanos o los animales, puede justificarse en nombre de la tradición. Salvo que demos por buena la literalidad fundamentalista.

En otros tiempos esta sangrienta matanza, además de un rito iniciático y un divertimento bárbaro, era un fundamental recurso de supervivencia para los isleños. Está claro que en 2015, y dependiendo las islas Feroe como país autónomo del Reino de Dinamarca, uno de los países con más alto nivel y calidad de vida del mundo, se les podría ofrecer a los lugareños medios de vida y entretenimientos más dignos y civilizados, menos bárbaros y crueles.

Posdata: la tauromaquia nada tiene que ver con esto; el Toro de la Vega, sí.

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