Tiempos modernos

Bernardo Díaz Nosty

Malos datos para el canal

SIN comentarios, de puntillas sobre los datos, Canal Sur pierde audiencia. Hay razones que justifican la caída, como la ampliación de la oferta audiovisual, pero no debería descartarse un síntoma de agotamiento del granero que le ha dado, con generosa fidelidad, su gran público. No todo es atribuible a la existencia de más canales, sino que debe repararse, como ocurre con otros estados de opinión que revelan las encuestas, en la realidad sociológica de los nuevos andaluces.

En 2005, los dos canales autonómicos reunían una cuota del 25,8%, valor que descendió al 18,8% en 2009. El primero ha caído un 22,8% y el segundo más de un 40%. Si este último tenía un 5,5% de la audiencia en 2005, en 2009 bajó al 3,2%, acentuando su declive en los últimos meses (octubre, 2,6%; noviembre, 2,3%; diciembre, 2,0%), con un mínimo histórico en enero de 2010 (1,9%). Mucho tiene que ver con este resultado la migración de los menores a otras emisoras.

La fortaleza de Canal Sur se basa en la fidelidad de un público que se identifica con sus contenidos, tenidos por una representación genuina de la cultura y el espíritu de los andaluces. La complacencia con sus programas no es unánime y cabría suponer una orientación dual en la opinión pública. Unos aplauden la orientación de la cadena y la asocian a la identidad andaluza, y otros, por el contrario, destacan su pobreza cultural y su disonancia con el nuevo imaginario social.

La caída de la audiencia, atribuida a la aparición de Cuatro y La Sexta, así como a los canales temáticos, pudiera responder a un cambio generacional y al debilitamiento del perfil sociológico que, desde sus orígenes, ha caracterizado al gran público de Canal Sur. Muchos de sus programas de prime time han dado una pretendida clave andaluza a contenidos redundantes con los ofrecidos por las televisiones comerciales de ámbito nacional, aunque, por regla general, con menor calidad, más vulgares y recreando aspectos tópicos de una comunidad en pleno proceso de cambio social. La aún amplia audiencia que sigue sus programas se nutre en segmentos de población descritos por variables muy definidas: jubilados, desocupados, amas de casa, clases media-baja y baja, habitantes de núcleos pequeños…

La televisión andaluza se encuentra hoy con un público cuyo perfil no se corresponde con la sociedad urbana más dinámica, y ello lo consigue con el señuelo de una programación que no abandona el imaginario tradicional y conservador. Es así como se realimentan argumentos y se estabiliza la identidad en los valores que describieron el hecho diferencial del retardo andaluz, la verdadera deuda histórica…

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