desde mi córner

Luis Carlos Peris

Marcelino, clave en la hora bisagra

Por la misma vía que Juande eligió para huir arriba el entrenador que habrá de gestionar el cambio de ciclo

COMOQUIERA que fui pionero en comparar las acciones de Juande y de Marcelino con el Sevilla de protagonista en ambas, como víctima en el primer caso y como beneficiario en ésta, no tengo otra salida que seguir argumentando el proceso. Por mí hubiese preferido continuar en la cosa antes de darle la bienvenida al hombre que va a llevar, presumo que con tino, las riendas del equipo sevillista. Me hubiese gustado mirar a los ojos a gente que me han descalificado desde la ruindad del anonimato, pero para qué vamos a preocuparnos de medios días habiendo, como hay, días enteros, tantos días enteros.

Un colega de los de prestigio y en trinchera distinta coincide en mis argumentos y hasta arguye con brillo que Marcelino llega por la misma vía que eligió Juande para irse a Londres. Un servidor sigue pensando lo mismo que el primer día, ese día en que aún no me había fijado en la morenez de ambos, pero tengamos la fiesta en paz y recibamos a Marcelino como siempre merece cualquier entrenador del Sevilla. Por ejemplo podemos decir que el asturiano es, según me contaba Juan Merino en una noche de confidencias, un obseso de la organización, de no dejar un solo detalle al pairo y de tener las ideas muy claras para saber qué quiere y qué se necesita al minuto.

Estamos ante un tiempo nuevo que se prevé interesante y que presumimos brillante por la capacidad profesional de un hombre, uno de los pocos, que supo decirle a Lopera que su proyecto no era proyecto ni era nada. Marcelino se encuentra ante el reto más importante de su vida de entrenador, pues nunca jamás trabajó en un club del calado que tiene este Sevilla de José María del Nido y de Monchi. Es, además, un tiempo bisagra que desvelará si el ciclo que llega se parecerá o no al que se fue. Bienvenido, por tanto, este competente entrenador y que no se enfade nadie cuando se diga que llega por el mismo camino que eligió Juande en pos de la libra esterlina.

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