Cuchillo sin filo

Francisco Correal

Melones dela UEFA

DEBE ser que los muertos venden mucho pero no compran. Mañana, un año más, con la puntualidad de las vendimias, llega una nueva temporada de Liga. Todos destacan en sus portadas a Cristiano Ronaldo y Ibrahimovic, a Kaká y el Kun Agüero, a Messi y Villa. Todos sabemos, y no es morbo sino gratitud, que es la Liga de Antonio Puerta y Dani Jarque. Ellos sacrificaron lo mejor de sí mismos, su salud, su juventud, los hijos que sí tuvieron, enmendando la hermosísima letra de la canción de Luis Eduardo Aute, para que sigamos disfrutando del único mecanismo regulador de nuestras alegrías y penurias. Nada de Eurocopas y Mundiales, que encima, como recuerda mi hermano Quique, siempre coinciden con las dichosas oposiciones. Nada de Copas ni Recopas. Nada, por supuesto, de guerras tribales y triviales por el fútbol televisado, más virtual por sus denarios y quinarios que los partidos de la videoconsola. La Liga, ese refajo de querencias, es el auténtico reloj del tiempo. Que marca las horas con titanes como Puerta, dos años de ausencia ya, y como Dani Jarque, que murió hace veinte días en Florencia en una macabra variante del síndrome de Stendhal. Mártires de agosto por los que el fútbol es más fútbol. Entono por ellos, usando el título de la bella novela del marroquí Tahar ben Jelloum, esta oración por los ausentes.

Ha ascendido a Tercera División el Extremadura de Almendralejo. Leo una noticia que me traslada a un viaje a la capital del licor de bellota, patria chica de Espronceda y Rafael Gordillo, escenario de la primera boda de Letizia Ortiz. En la plaza de San Bartolomé de la localidad extremeña de Villanueva de la Serena se disputó la cuadragésimo octava edición del concurso de sandías y melones. Un agricultor de Don Benito, Luis Miguel González Sereno, ganó el concurso de sandías con una cucurbitácea de 52 kilos y 100 gramos. En melones ganó Pedro Pinual, villanovense que fue tercero en la categoría de sandías.

El arcipreste de Hita le reclamará a los deudos de Espronceda los derechos de autor de don Melón viudo de doña Endrina. El torneo de dicotiledóneas me recordó el carácter festivo que Almendralejo le dio hace trece años, temporada 96-97, al estreno del Extremadura en Primera División. Fui con el amigo fotógrafo García Cordero. La avenida principal estaba jalonada por una alfombra de la fruta de la temporada con carteles que decían: Melones de la UEFA. Convirtieron cada partido en una embajada de sus productos. Tenían a un capitán, Pedro José, al que llamaban el Tarzán de Torre Mejía. Se despeñaron a Regional, pero de ahí se vuelve. Regresa la Liga, el cántico de los goles, pentagrama de la felicidad seriada. Messi y Kaká nos mandan sandías y les devolvemos melones.

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