Visto y oído

Francisco / Andrés / Gallardo

Memoria

COMO la televisión está ligada a todos los males de este mundo, como un satanás laico, ahora han surgido unos investigadores, que se me ha olvidado de dónde son, que dicen que ver mucha televisión acelera el proceso de pérdida de memoria. O algo parecido, no me acuerdo bien. Pero a mí lo que ha transmitido el monitor siempre la ha avivado. Tengo el disco duro lleno de recuerdos entrelazados con lo que se emitía en ese momento. Sin televisión tendría que resetearme la existencia. Los recuerdos catódicos son los más eficaces para refrescar la memoria colectiva. Sólo hay que pensar en la complicidad que despierta cualquier rescate musical, publicitario o puramente televisivo. Hoy mismo Canal Sur empieza a dar marcha atrás a su memoria. Y eso que 20 años no es nada. Ole, qué coco, soy el primero en tomar prestada la frase del tango.

De no ser por la demonizada televisión no tendríamos consciencia de lo que fue el 23-F. Este lunes por la noche estaban en el Canal 24 Horas, con Vicente Vallés, Victoria Prego y Matías Prats entablando una sabrosa tertulia sobre cómo se vivieron en Prado del Reír aquellas tensas horas de ocupación, vídeos contenidos e informaciones cautelosas. Faltó Gabilondo, que se quedó afónico. Matías, que gana en las distancias cortas, cuando deja de leer y se pone a narrar, digno heredero de su padre, desgranó unas cuantas anécdotas de sus ideas y venidas por el Madrid de 1981, cuando era un pipiolo. Prego, que estaba en la sala de vídeos, por un lado estaba avergonzada del golpe y por el otro se sentía feliz por vivir en el ombligo de este suceso de la Historia. Sin televisión, la intentona golpista se habría vendido como una gesta patriótica de un puñado de osados. Y no el episodio carnavalesco que en realidad fue. La memoria de todos está en la tele.

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