Hoja de ruta

Ignacio Martínez

'Minicumbre' de Washington

ES satisfactorio que España esté en la cumbre mundial del sábado próximo. Pero, desengáñense, que esté con su voz y su bandera no va a representar muchas ventajas para los ciudadanos o las empresas de este país. El espaldarazo internacional es saludable, pero el desmedido entusiasmo del presidente Zapatero sólo se explica por el beneficio personal que le va a sacar a su presencia. En el blog europeísta de mi colega Jean Quatremer, Coulisses de Bruxelles, http://bruxelles.blogs.liberation.fr/, un comunicante afirma que Zapatero se jugaba la legislatura en este envite. Viéndole tan eufórico anteayer se diría que el presidente pensaba lo mismo. Tomé notas de su rueda de prensa: "Reconocimiento internacional como potencia", "camino brillante", "mérito de todos". Y su aportación ideológica diferenciada; dice que también hablará "del cambio climático, la lucha contra la pobreza, de un orden internacional más justo".

Aunque hablar, lo que se dice hablar, hablará poco, porque sólo hay previstas dos sesiones de trabajo de hora y media cada una y los asistentes no serán 20, sino algunos más. No sólo va España de añadido; Holanda sigue pidiendo otro asiento plegable, argumentando que es la potencia económica número 16 del planeta y eso entra dentro de los 20 grandes. Y también se pide estar Jean-Claude Juncker, primer ministro de Luxemburgo. No es broma; Luxemburgo en territorio y población no pasa del doble que Jerez de la Frontera, pero tiene el primer PIB per cápita de Europa. Además, J-CJ es el decano del Consejo Europeo y presidente del Eurogrupo. En su rueda de prensa del viernes en Bruselas, Sarkozy dio a entender que Juncker estaría en Washington, e incluso a lo mejor Holanda, aunque no dijo cómo.

Los europeos, en una nueva señal de barullo, pueden ser un tercio de los reunidos. Además de los cuatro del G8, Alemania, Francia, Reino Unido e Italia, pueden ir la Presidencia del Consejo de la UE, la Comisión Europea, el presidente del Eurogrupo, y España y Holanda de estrangis. Hay una grave contradicción entre declararse profundamente europeístas, sostener con la voz impostada que la solución a la crisis es más Europa, consensuar una posición común de los 27 en la cumbre de Bruselas... Y después, darse de bofetadas por estar todos en Washington como si desconfiaran de los demás. Encima, Sarkozy insiste en que Europa va con una sola voz a la cumbre mundial. Ridículo.

Si al final son 25 los participantes, y hay en total 180 minutos, sale cada intervención a siete minutos y medio. Minicumbre. Para refundar el sistema financiero y económico mundial harán falta muchas cumbres, mucho trabajo, mucho tiempo. Ahora, de lo que se trata, es de hacerse retratos, tres fotos de familia para ser precisos. Y seguir con los gestos para dar confianza a la afición. Que lo necesita.

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