Análisis

Rogelio Velasco

Ordenadores, padres y rendimiento educativo

Los estudios indican que el uso del ordenador depara efectos positivos y negativos · Mejora la flexibilidad del alumno y su capacidad para procesar información, pero no influye, por ejemplo, en las matemáticas

LA disparidad personal en el acceso a ordenadores en el hogar y en el centro de trabajo -la llamada brecha digital- ha conducido a muchos gobiernos a implementar potentes programas de acceso a equipos informáticos y a redes de telecomunicaciones. La idea subyacente en estos programas es que el uso de ordenadores presenta ventajas en la adquisición de conocimientos, de manera que, en la medida en que la brecha exista, los usuarios de ordenadores tendrán ventajas en su formación respecto de aquéllos que no tengan acceso.

No existe, sin embargo, una relación a priori que nos indique si los ordenadores tienen un efecto positivo o negativo sobre los resultados escolares de los estudiantes. Tener acceso a un ordenador en el hogar es, sin duda, útil para realizar las tareas, al incrementar y mejorar el uso del tiempo para escribir, llevar a cabo alguna investigación o realizar cálculos. Disponer de los mismos en los colegios o campus universitarios contribuye también a los mismos fines, pero disponer de esta herramienta en el hogar suministra el mayor grado de calidad en términos de disponibilidad, flexibilidad y autonomía.

Pero los ordenadores en el hogar son también utilizados intensamente para juegos, descargar música y vídeos y comunicarse con amigos, compitiendo el uso del tiempo dedicado a estas tareas con las propiamente educativas. El crecimiento explosivo de las redes sociales como Youtube y Facebook, o de sitios de entretenimiento, reflejan el uso del tiempo por parte de los usuarios.

Realizar investigaciones y tener un buen entendimiento del papel que los ordenadores juegan como input para explicar el rendimiento educativo, resulta fundamental. Igualmente lo es para conocer si la brecha digital depara consecuencias negativas para la desigualdad. Algunos de los resultados obtenidos presentan claros indicios generales.

En primer lugar, los ordenadores en los hogares mejoran la flexibilidad cuando se usan para emprender tareas de clase y representan un importante sustituto de los que se disponen en las clases o en campus universitarios, tanto más cuanto más lejos se viva del campus. Mejoran también las propias habilidades en el uso de los ordenadores, que pueden conducir a una realización más eficiente de las tareas y a un abanico más amplio de las mismas.

Se conocen también, en segundo lugar, los resultados acerca de los efectos de los ordenadores sobre el rendimiento escolar. Algunas de ellas incluyen investigación de campo, con entrevistas directas a los alumnos y a sus padres, especialmente en los países de Europa del Este. En varios de esos países, los gobiernos han impulsado potentes programas destinados a proveer de un ordenador a cada alumno, pertenecientes a familias con bajo nivel de renta.

Los resultados indican que el uso del ordenador en los hogares depara simultáneamente efectos positivos y negativos. Dentro de los primeros, los alumnos que recibieron un ordenador mostraron un conociendo superior de informática y mejoraron significativamente sus habilidades para procesar información.

Sin embargo, y en tercer lugar, el uso del ordenador no condujo a una mejora de las habilidades en matemáticas y lengua. Las diferencias de los alumnos con rentas más bajas respecto de las más altas (que no recibieron ordenadores) se mantuvieron en el tiempo después de estar usando los ordenadores.

Como en la mayoría de los casos los ordenadores no tenían instalados programas educativos para el aprendizaje, no resulta sorprendente que no sólo no se produjeran avances en el núcleo duro del conocimiento -matemáticas y lengua- sino que se ha podido medir un retroceso. Sin embargo, los alumnos se encargaron de instalar juegos, con lo que buena parte del tiempo de uso del ordenador lo dedicaron a esas tareas. Se han extraído también evidencias del menor tiempo dedicado a ver televisión, leer y realizar tareas de clase.

Por último, los investigadores han encontrado -explícitamente para el caso de Rumanía- que la existencia de normas parentales relacionadas con el trabajo escolar en el hogar, reducían los efectos negativos derivados del uso del ordenador. Además, cuando las familias imponen normas referentes al uso del ordenador, se reducían los efectos positivos derivados de mayores habilidades informáticas, sin que mejorasen los resultados escolares en matemáticas y lengua.

Estos resultados, sugieren que el estímulo de los padres para realizar las tareas escolares, es más efectivo que restringir el uso de los ordenadores para mejorar el rendimiento escolar.

La Junta de Andalucía, que completó este año la entrega de ordenadores a más de 170.000 alumnos y 12.000 profesores, debería realizar un riguroso seguimiento del uso que se está dando a esta herramienta, tan potente, tan versátil, y estimular a los padres para que contribuyan a la mejor formación de sus hijos.

Ese seguimiento es tanto más importante, cuanto que los ordenadores van a jugar un papel cada vez más central en nuestras vidas, porque los profesores, el sistema educativo y el conjunto de las instituciones de la sociedad, van a utilizarlos cada vez más intensamente para suministrar información, comunicación, distribución del contenido de los cursos y evaluación del rendimiento.

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