Crónica Personal

Pilar / cernuda

El PSM ya tiene líder

LIDERESA. El PSM, antes FSM, la federación históricamente más díscola del PSOE, ya tiene nuevo secretario general. Secretaria general. Por primera vez una mujer manda en el socialismo madrileño. Sara Hernández no ha cumplido 40 años, ha estudiado la carrera de abogado y la ha ejercido en dos bufetes diferentes, y cuenta con una amplia trayectoria como concejal de Getafe, los últimos cuatro años en la oposición. No ganó las elecciones, pero al no conseguir el PP la mayoría absoluta Hernández se ha hecho con una alcaldía emblemática para el PSM: Pedro Castro fue su alcalde durante más de 30, lo que le valió ser presidente de la Federación Española de Municipios. Pero perdió el bastón de mando en la anterior legislatura, nada menos que contra un recién llegado candidato del PP. Sara Hernández, en cierto sentido, ha vengado a un Castro que hizo cuanto estaba en su mano para que le sucediera su hijo, como ocurre con algunas familias que se toman la política con un particular sentido patrimonialista.

Sara Hernández no lo va a tener fácil. Era la candidata de Pedro Sánchez, que necesitaba ese triunfo tras la polémica que provocó la forma en que destituyó a Tomás Gómez y nombró una gestora que, en cuestión de horas, designó candidato a la Presidencia del Gobierno regional a Ángel Gabilondo. Fallaron las formas pero Gómez llevaba al PSOE madrileño hacia el abismo, por eso Sánchez puede sentirse satisfecho de que Hernández haya ganado ampliamente las elecciones. Pero no puede olvidar que el adversario, Juan Segovia, contaba con el respaldo de Felipe, Susana Díaz y Zapatero. El respaldo de tantos pesos pesados es un toque de atención para el actual secretario general del partido: la unidad no es tan sólida como cree, el respaldo hacia sus políticas no es unánime.

Sara Hernández, por otra parte, encuentra un partido con serios problemas. Tomás Gómez no supo potenciarlo sino todo lo contrario, es la razón principal de que fuera fulminado por Sánchez, y el abandono de los votantes iba en paralelo al de la militancia.Si hace dos años superaban ampliamente los veinte mil afiliados, cuando han tenido que elegir entre Sara Hernández y Juan Segovia en el PSM sólo había quince mil. Que además no demostraron excesivo entusiasmo por participar en las votaciones a secretario general, todo sea dicho. Una prueba más de la falta de empuje, de la falta de entusiasmo, del terreno perdido.

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