Visto y oído

Antonio / Sempere

Paripé

NOS preguntábamos si serían capaces de hacerlo, pero ya comprobamos que sí. Hilario Pino presentó su informativo con vistas al Capitolio. Pero no se privó de su sumario escatológico. Allí hubo de todo. Al filo de las tres de la tarde, vino lo gordo. El enfrentamiento entre las prostitutas y los vecinos de la calle Ballesta de Madrid. A grito limpio y con subtítulos, para que los espectadores no perdiésemos detalles. "Sí, soy mora y te voy a matar", decía una de las meretrices, porque en el reportaje las llamaban meretrices, a una vecina asomaba a su balcón.

Tampoco faltaron a su cita los enfrentamientos entre payos y gitanos (sic), la violencia de género, la violencia sin la etiqueta de género, y todo ello dicho y anunciado con preciosas vistas al corazón político de los USA. Cabría decir lo de que para ese viaje tampoco hacían falta tantas alforjas. Después, por la noche, Telecinco también siguió a lo suyo con la casa pobre y la casa rica de Gran Hermano. Mientras La 1, Antena 3 y Cuatro ofrecían sus estupendas noches electorales.

En fin, para compensar la saturación de Obama, me voy a Sevilla, donde está a punto de iniciarse la quinta edición del Festival de Cine Europeo, que Abre con Gomorra, la del perseguidísimo Saviano, y continuará con El divo, de Sorrentino, dos ejemplos de que el cine italiano sigue ofreciendo muestras potentísimas de cine político. El cartel, precioso, y un buen puñetazo, como deben ser los buenos carteles, es de ese gran vividor llamado Bigas Luna. A principios de año visité una exposición suya de la que salías con una ecografía de tu propio corazón, firmada por el autor. Eso es arte y lo demás cuentos. Arte y vida. Sólo deseo que las películas americanas que vengan nunca tengan que reflejar la crónica de un magnicidio.

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