La ciudad y los días

Carlos Colón

Partes de guerra

LO que ha sucedido en la madrugada del viernes en la carretera de Brenes es lo que quita el sueño a tantos padres, lo que les hace permanecer despiertos e inquietos hasta que oyen llegar a sus hijos, lo que más se teme, lo que en momentos de ansiedad irracional se imagina -esa llamada telefónica intempestiva- como una pesadilla, lo que hiela la sangre cuando al pasarle a otros demuestra que esa ansiedad no es tan irracional y que esa pesadilla se puede hacer realidad. En la madrugada del viernes murieron cuatro jóvenes de Brenes en un accidente automovilístico que se ha convertido en la mayor tragedia que el pueblo recuerda en muchos años. Hoy, a las once, se celebra su funeral. El Ayuntamiento ha decretado tres días de luto y suspendido las Cruces de Mayo. Muchos más días durará la impresión en el corazón y la memoria de los vecinos, toda su vida quedarán marcados sus familiares más próximos, rotos para siempre sus padres y truncadas irremediablemente las vidas que esos cuatro jóvenes de entre 18 y 21 años apenas habían empezado a vivir. Un día antes de esta tragedia un hombre de 32 años, vecino de Villaverde del Río, se mató en la A-49, muy cerca de Sevilla. Deja, al parecer, una hijita de un año. Cinco muertes jóvenes en dos días en las carreteras sevillanas. Demasiado dolor y sinsentido.

Las estadísticas dicen que alrededor de 1.400 jóvenes mueren cada año -y unos 8.000 resultan gravemente heridos- en accidentes de tráfico, primera causa de muerte entre las personas de entre 15 y 29 años. Y añaden que cada día mueren en las carreteras cuatro jóvenes, que los hombres presentan una tasa de mortalidad (25,9%) cuatro veces superior a la de las mujeres (6,8%) y que la mayoría de estos fallecimientos ocurren durante el fin de semana.

También dicen las estadísticas que las cosas, aun dentro de su dramática gravedad, están mejorando: según la Dirección General de Tráfico, el pasado mes de abril fue el de menor número de accidentes mortales y fallecimientos desde que se dispone de estadísticas, produciéndose 51 muertes menos que el mismo mes de 2007, lo que supone un descenso de la siniestralidad de un 23,7%. Pero que las cosas mejoren no quiere decir que estén bien: pese al descenso comparativo de accidentes y muertes entre 2007 y 2008, el pasado mes de abril se han registrado 145 accidentes mortales en carretera que han producido 164 muertos y 128 heridos. Y en los dos días que llevamos de mayo han muerto ya 16 personas en las carreteras (el año pasado durante el puente de mayo produjeron 45 muertes).

Terribles partes de la guerra de la carretera.

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