Apunte

Ignacio Martínez

Pasión y cuernos

EL presentador de un programa sensacionalista de sucesos en la televisión brasileña ha sido detenido, acusado de organizar seis asesinatos, para que su equipo fuese el primero en llegar al lugar del crimen y aumentar los índices de audiencia. Recuerdo que en los años 70, un campesino francés fue invitado a París durante unos días, a todo plan, por un programa de telerrealidad. Había salvado a unos paisanos de morir en un incendio y participó en una emisión que recreaba la hazaña. Unos años después, sin embargo, en una situación similar no pudo sacar de una casa en llamas a sus ocupantes, que murieron. Desgraciadamente, se averiguó que él mismo había provocado el fuego: le había encantado ser un héroe televisivo. ¡¡Uff!!

Aquí, los héroes de este género se dedican más al sexo que a la sangre: estos espacios se dedican a la pasión y los cuernos de la ex de Jesulín, la ex de Frade o la ex de Pipi. Con sorpresa, en el lapso de pocos días leo en mis dos periódicos nacionales favoritos sendos artículos sobre el programa Sálvame de Tele 5. Hay una cierta consideración por la-obra-bien-hecha, que no comparto. Entiéndase: comparto el respeto por la obra bien hecha, aunque sea de un género menor, pero no por la basura de luxe, que inunda las pantallas de nuestra televisión privada.

La escritora de novela negra Donna Leon ha arremetido contra el autor de moda, el sueco Stieg Larsson: encuentra la trilogía Millennium "patológicamente mala; los contactos sexuales son violentos, tan sólo hay pasión por violencia o por venganza". A mí me gustan los periodistas que escriben novelas-bien-hechas. Larsson ha hecho las delicias de millones de españoles: estoy convencido de que cuando dijo lo del "estado policial", Cospedal estaba fascinada con las historias de la säpo. Recomiendo otras novelas de periodistas: Delicioso suicidio en grupo del finlandés Paasilinna; o De un mal golpe de Félix Bayón, cuyo protagonista tiene un punto canalla. Por el contrario, el comisario Brunetti de Donna Leon, es un hombre muy formal. Se entiende que Leon encuentre malo a Larsson. Tengo curiosidad por saber qué calificativo le pondría a nuestra televisión basura, con sus pasiones tan humanas.

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