Hoja de ruta

Ignacio Martínez

Pellizcos de monja

UN amigo mío, que sabe de estas cosas, me explica lo que pasa en el Partido Popular de manera tan gráfica que no me resisto a compartir el descubrimiento: "Están matando a Rajoy a pellizcos". Buena definición. Y más, si se añade que los pellizcos más famosos del refranero español son los de monja, tan agudos y pequeños que producen mucho dolor y no dejan señal. Aunque el diccionario evita estas miserias y dice que un pellizco de monja es un bocadito de masa con azúcar. Total, un dulce: que se lo digan a Rajoy.

Lo más sorprendente del acoso que está sufriendo el presidente del partido cristiano por excelencia en España es la participación como brazo armado de la artillería mediática de la Santa Madre Iglesia Católica Apostólica Romana. En la Cope, Federico Jiménez Losantos y Pedro J. Ramírez han calificado a Rajoy como tiranuelo, tonto contemporáneo, infecto y repugnante. ¡Loado sea Cristo! Y estos campeones de la nueva cruzada de la Iglesia han llamado a las huestes populares a la sublevación. Ojo con los términos, con sus destinatarios y las víctimas. En la pasada legislatura la emisora católica utilizó su táctica inquisitorial contra el presidente del Gobierno y contra el Rey. En ésta se renueva y le toca el turno a Rajoy: ya queda menos para que se vuelvan contra la propia jerarquía eclesiástica que los ha lanzado a la arena. Cuando ocurra y a los obispos no les llegue la sotana al cuerpo, que no se quejen.

Como si fuese Indiana Jones en su última película, El reino de la calavera de cristal, Rajoy ha caído en un banco de arenas movedizas. Y si sigue las instrucciones del famoso arqueólogo, mientras menos se mueva, menos se hundirá. En su ayuda acudieron el pasado viernes un grupo de notables del PP. Mientras doscientos fans de la Cope y Esperanza Aguirre bramaban en la calle contra el todavía líder de su partido, en el interior de la sede central de los populares se escenificó un acto de adhesión, con cámaras de televisión en directo. Parecía un exorcismo: tres círculos mágicos en torno a un cubo azul celeste, de medio metro de lado, que tenía dibujada en blanco, en cada cara, una gaviota encima de las siglas del PP. Y en el primer círculo virtuoso, de 10 personas, Rajoy estaba flanqueado a derecha por los alcaldes de Cádiz y Huelva, Teófila Martínez y Pedro Rodríguez, y a izquierda por el alcalde de Madrid, Alberto Ruiz Gallardón; la portavoz parlamentaria Soraya Saenz de Santamaría y el alcalde de Málaga, Francisco de la Torre. Tres dirigentes andaluces entre los cinco más próximos al líder.

Los reunidos no vieron motivos para la sublevación reclamada desde fuera del partido, y propugnaron cohesión nacional y moderación. Uno de los asistentes me dice que Rajoy saldrá reforzado de este acoso. Que Dios le coja confesado.

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