La ciudad y los días

Carlos Colón

Pendencias e independencias

LEO que, además de los casi 25.000 euros que dos consejeras socialistas gastaron en sus desplazamientos en el coche oficial que las recogía en sus domicilios de Cádiz y Jaén para asistir a los plenos y comisiones del Consejo Audiovisual de Andalucía, varios consejeros de dicho órgano (tan inútil, por otra parte, como los que se atrofian por falta de uso o se deforman por mal uso) se han regalado con comilonas por valor de 23.700 euros que nosotros, los contribuyentes, les hemos pagado. Eso sí, el dinero fue bien invertido en sanos menús de cocina mediterránea: ostras, gambas, cañaillas, nécoras, coquinas, pescados, jamón serrano, carnes y vinos. También, aunque eso ya está peor por ser menos sano, en licores. Será para prolongar las arduas discusiones sobre la calidad y objetividad de nuestra televisión pública en las sobremesas.

Desde que dimitió el presidente del Consejo Audiovisual de Andalucía la Junta anda buscando un sustituto que no peque de independencia, como era el caso de Manuel Ángel Vázquez Medel, y parece haberlo encontrado en Juan Montabes, quien, además de catedrático de Ciencias Políticas, ha sido concejal socialista y portavoz de su grupo en el Ayuntamiento de Granada: lo seguro. Es peligroso, como se ha visto, colocar a personas independientes al frente de órganos que, como se auto define el CAA, son "una autoridad independiente que regula la actividad de los medios audiovisuales en Andalucía". Demasiadas independencias juntas -la del presidente y la del órgano- pueden producir los quebraderos de cabeza que Manuel Ángel Vázquez Medel, hombre independiente, catedrático experto en comunicación y uno de los fundadores de la Facultad de Comunicación de Sevilla, ha procurado a quienes entienden la palabra independiente de forma muy distinta a la Real Academia: "Que no depende de otro; que sostiene sus derechos u opiniones sin admitir intervención ajena".

Es que, como escribió Ignacio Martínez, "el CAA está lejos de ser la autoridad independiente encargada de velar por el respeto de los derechos, libertades y valores constitucionales en los medios audiovisuales, que establece el artículo 131 del Estatuto". Y lo está -proseguía- por su carácter meramente consultivo, que le reconoce mucha autoridad pero le da poco poder, y por depender, como la RTVA, de la Consejería de Presidencia en vez del Parlamento. Así es difícil que el CAA sea independiente y aborde, como primera tarea, la denuncia del sistemático incumplimiento de sus fines estatutarios de esa carísima, cateta y grosera verbena populista que es nuestra televisión pública.

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