La esquina

josé / aguilar

Pere Navarro se baja del tren

DESPUÉS de un considerable mareo de la perdiz y tras la aclamación/petición unánime que recibió en la conferencia del PSOE de la semana anterior, Pere Navarro ha conseguido que los socialistas catalanes -que dirige en su peor momento- se aparten de la hoja de ruta del independentismo. El PSC se ha bajado del tren que ayudó a poner en marcha en una época (tripartito) y al que se subió como invitado para hacer bulto en otra (después, con Mas en la Generalitat).

Ha tenido Navarro un destello de habilidad, raro en él, al perfilar cuál era la línea roja del socialismo catalán sobre el derecho a decidir: solamente respaldaría una consulta a los catalanes si era fruto de un acuerdo entre el Gobierno y la Generalitat (como admitió Canadá con Quebec y prepara Gran Bretaña con Escocia). Ya sabía, por supuesto, que el Gobierno nunca podrá aceptar dicha consulta. El PSC ponía, pues, una condición imposible, sien- do consciente de que es imposible.

¿Por qué? Por el contenido del referéndum. Lo que se pretende es preguntar a los ciudadanos de Cataluña si quieren separarse de España o seguir unidos a ella. Ahora bien, la Constitución en vigor no permite pronunciarse sobre la unidad de España más que al conjunto de los españoles, no a una parte de ellos, por muy importante que sea y por mucho que estime su singularidad. No existe un derecho de autodeterminación de los catalanes. Sólo están capacitados para autodeterminarse -para decidir su futuro- todos los españoles. Los catalanes y los no catalanes, juntos.

Claro que también se puede decir: pues cambiemos la Constitución para que el pueblo catalán, manifestante en la calle y votante en las urnas, ejerza su derecho a decidir qué quiere ser de mayor. Hay dos problemas. Uno, que aun así la reforma constitucional en este capítulo de la organización del Estado requiere el respaldo de los dos grandes partidos nacionales a través de las Cortes, según la propia Constitución. Dos, que la Carta Magna solamente merece la pena cambiarla con el mismo o mayor consenso que el recibido por la actual, tanto en Cataluña como en España. Salvo que se quiera dividir más al país...

A cuartear ese consenso en la propia Cataluña ha venido la nueva actitud de Pere Navarro. Algunos diputados le van a desobedecer y se van a ir del PSC. Pero ha hecho lo que debía, lo que a la larga resucitará a un socialismo identificable en aquella tierra y lo que ayudará al PSOE federal.

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