La tribuna

Alejandro Pizarroso Quintero

Política exterior y Defensa

EN las pasadas elecciones el debate político en España ha dejado prácticamente al margen la Política Exterior y de Defensa. Lo mismo, en el debate de investidura, salvo por la alusión de Zapatero a la presidencia española de la Unión Europea en 2010. La guerra de Iraq y la retirada de las tropas españolas enviadas allí por José María Aznar fue un argumento decisivo el año 2004. En Iraq, la guerra continúa y, sin duda, la retirada de nuestras tropas ha condicionado nuestra relación con los Estados Unidos en estos últimos años.

Distintos miembros del Gobierno no pierden la ocasión de subrayar en cada declaración pública que España es la octava potencia económica del mundo. La oposición cae en ese mismo tópico precisamente para afirmar que ese supuesto peso real no se corresponde con la influencia, debido a los errores de la política exterior del Gobierno de Zapatero. Así, cuando, según determinadas cifras, España había superado en renta per cápita a Italia, creo que difícilmente ningún español dejó de enterarse. Lo cierto es que el producto interior bruto italiano es muy superior al nuestro, que Italia está en el G-7 y que su presencia internacional tiene mucho mayor peso que la nuestra, por ejemplo en las misiones internacionales de paz, donde sencillamente nos doblan.

No quiero decir que España no haya progresado enormemente en este periodo democrático y que ese progreso no sólo no se ha detenido sino que se ha incrementado en la pasada legislatura socialista. Pero después de tanto autobombo no podemos encontrar una foto como la que apareció en los medios los días 3 y 4 de abril pasados, en la que Zapatero permanecía aislado y ensimismado en unos documentos mientras un gran grupo de mandatarios hacía corro alrededor del presidente Bush.

El Gobierno se apresuró a minimizar la importancia de tal imagen. Yo mismo lo hice también en unas declaraciones a la Ser en La ventana. Y, es verdad, esa foto no significaba tanto como algunos pretendían salvo por el hecho de que después de la victoria electoral del PSOE nos hicieran saber que Bush había felicitado a Zapatero y que intercambiarían impresiones en la Cumbre de Bucarest. A medida que se acercaba ésta el Gobierno fomentó con sucesivas declaraciones la convicción de que Zapatero y Bush iban a tener un encuentro cordial en la Cumbre de la OTAN, lo que luego se limitó a un saludo de pasada y a la famosa imagen. Si no se hubiera hablado, tal encuentro hubiera sido irrelevante si se producía o no. Bush, al fin y al cabo, está a punto de abandonar la Casa Blanca como uno de los presidentes peor valorados por la opinión pública de su país, mientras que Zapatero llegaba a la Cumbre de la OTAN después de haber revalidado su gobierno en las elecciones del 9 de marzo.

España dispone de unas Fuerzas Armadas de dimensión reducida, pero gran profesionalidad y capacidad de intervención en conflictos y misiones de paz. Hechos como el de la reciente botadura del nuevo portaviones (buque de proyección estratégica) Juan Carlos I en Ferrol, el pasado 10 de marzo, no han suscitado ningún tipo de polémica sobre los gastos en Defensa y, naturalmente, ha sido difundido por el Gobierno como un logro más.

Tenemos una gran presencia internacional. Nuestras tropas continúan en Afganistán, en Líbano y en los Balcanes. Son tres misiones distintas. En los Balcanes forman parte de una misión de la Unión Europea. En Líbano actuamos bajo mandato de la ONU. Y en Afganistán se integran en una operación OTAN, algo que, no sabemos por qué, nuestro Gobierno evita que llegue abiertamente a la opinión pública subrayando siempre que tal operación OTAN se hace bajo mandato del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas.

Las empresas españolas son más que visibles en Iberoamérica. La cooperación con esas repúblicas hermanas y con África es creciente a través de la Agencia Española de Cooperación Internacional, que dispone de un presupuesto milmillonario que nos sitúa en ese terreno muy por encima de países mucho más ricos y desarrollados que el nuestro. Nuestra relación con países emergentes, sobre todo China, es creciente y fructífera.

Sin embargo, casi nada de todo esto estuvo en la campaña electoral ni llega verdaderamente a la opinión pública española. Y cuando nos lo venden no lo hacen respondiendo a un verdadero plan de comunicación, sino aparentemente a impulsos que luego se ven interferidos por "ruidos" como la foto de Zapatero.

Nuestra política Exterior y de Defensa se merecen una mejor política de comunicación. No olvidemos que Felipe González en la campaña subrayó explícitamente esta carencia en general para todos los logros de la política de Zapatero.

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