La ciudad y los días

carlos / colón

Porrajmos, el genocidio gitano

UNA novela de Mario Escobar -Canción de cuna de Auschwitz (HarperCollins)- recupera la memoria del genocidio gitano a través de la figura histórica de Helene Hannemann, una enfermera alemana casada con un romaní que se negó a separarse de su familia cuando su marido y sus cinco hijos fueron deportados a Auschwitz. Fue destinada al campo infantil en el que se reunía a los niños con los que el Dr. Mengele realizaba sus atroces experimentos. Hizo lo que pudo por salvar el mayor número posible y mejorar sus condiciones de vida. Cuando el dos de agosto de 1944 se inició el exterminio final de los gitanos del campo -3.000 fueron gaseados ese día- se le ofreció la libertad. Pero ella eligió entrar con sus hijos en la cámara de gas.

Es necesario rescatar estas historias y dar a conocer que los gitanos, como los homosexuales y otros grupos "infrahumanos", fueron exterminados junto a los judíos. Si el 20 de enero de 1942 Himmler ordenó la Solución Final, el exterminio de los judíos de toda Europa (seis millones de víctimas), el 15 de noviembre de 1943 ordenó el de los gitanos (entre 250.000 y 500.000 víctimas, es difícil concretar su número por el carácter nómada y no censado de muchos de ellos). Se trataba de consumar con una eficaz planificación de la muerte las matanzas perpetradas por los Einsatzgruppen de las SS que, desde 1939, habían asesinado 1.400.000 personas, entre ellos todos los judíos y gitanos que fueron encontrando en su avance por Europa Oriental. El exterminio planificado de los gitanos se llevó a cabo en los campos de Auschwitz, Chelmno, Belzec, Sobibor y Treblinka. De los 23.000 deportados a Auschwitz II-Birkenau, escenario de esta novela, sólo sobrevivieron 4.000.

Es lo que en romaní se llama "porrajmos" (ser devorados) o "samudaripen" (asesinato en masa), palabras correspondientes a lo que con relación al exterminio de los judíos se conoce como Holocausto o Shoah (muchos judíos prefieren la segunda, que significa catástrofe que todo lo arrasa, por carecer de las connotaciones religiosas sacrificiales que Holocausto tiene en el judaísmo y el cristianismo). Esta novela de Mario Escobar se une a Un gitano en Auschwitz de Otto Rosesenberg (Ed. Amaranto), uno de los raros testimonios de un superviviente gitano, en la necesaria recuperación de la memoria de una tragedia que alerta contra las formas de racismo que aún hoy afectan a los gitanos.

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