La tribuna

Antonio Fernández

Primero de Mayo, primero en igualdad

Las mujeres andaluzas saben que tienen en el Gobierno andaluz a su mejor aliado para alcanzar la igualdad en el mundo laboral. También saben que el siglo XXI tiene definitivamente rostro de mujer. La situación empezó a cambiar en el siglo pasado con las reformas legislativas pertinentes, pero es ahora cuando está haciéndose realidad un proceso sin precedentes en la historia de la humanidad: la equiparación de mujeres y hombres en el seno de las empresas. Por eso creo importante celebrar este Primero de Mayo como el primero en igualdad de género.

Para empezar, merece la pena pararse a analizar lo que viene sucediendo en los últimos años. Y lo que sucede es que el empleo femenino ha tenido una evolución espectacular, con más de 420.000 nuevas ocupadas en los últimos siete años. Más de la mitad (52%) del empleo creado en Andalucía ha sido para las mujeres, lo que ya es un síntoma de que la equidad avanza a pasos agigantados y que los desequilibrios que todavía persisten se deben a rémoras de tiempos anteriores. Hemos pasado de 805.600 mujeres ocupadas en 2001 a 1.226.700 en 2007. Además, las cifras indican que las mujeres resisten mejor la actual fase de desaceleración del crecimiento económico: en el primer trimestre de este año la ocupación femenina ha aumentado un 1,48%, mientras que bajó un 0,77% entre los hombres.

Es patente que los números avalan que la igualdad de género viene siendo la bandera de este Gobierno. Por equidad y por razones económicas: la incorporación plena de la mujer al mundo del trabajo es una opción de justicia que a la vez revoluciona la productividad de las empresas y el sistema económico. Además de lo hecho, lo importante ahora es seguir avanzando y que la senda iniciada no sufra altibajos. Para ello tenemos el compromiso, expresado por el presidente Chaves en su discurso de investidura, de desplegar esta legislatura un abanico de actuaciones dirigidas a proseguir en el avance de la mujer. Sería prolijo enumerar aquí todas y cada una de las medidas elaboradas por la Consejería de Empleo, por lo que apuntaré sólo las más importantes.

Todos los convenios colectivos deberán recoger el principio de no discriminación en los sistemas de acceso al empleo, que se establecerán en base a criterios objetivos para todos los puestos de trabajo. Las condiciones de trabajo serán idénticas para hombres y mujeres, tanto en los contratos temporales como en los indefinidos. Desde la Consejería de Empleo vamos a favorecer la contratación de mujeres en aquellas ocupaciones en las que no alcancen al menos el 50% e impulsaremos un sistema objetivo de promoción de las trabajadoras que garantice la igualdad de oportunidades, tanto en el ámbito de categorías o grupos profesionales tradicionalmente desempeñadas por hombres como en los distintos niveles jerárquicos, teniendo en cuenta criterios de titulación, capacitación, conocimiento...

Me parece encomiable que ya en 2007 se recogieran pronunciamientos a favor de la igualdad en 810 convenios, frente a los 601 del año 2004, con incrementos especialmente llamativos en los de empresa. Para facilitar la conciliación entre la vida profesional y la familiar, promoveremos que los convenios colectivos faciliten la contratación de interinos para cubrir ausencias por maternidad/paternidad, cuidados a familiares y riesgos durante el embarazo. Propiciaremos la creación de guarderías en centros de trabajo. Para la prevención del acoso sexual, empresas, trabajadores y trabajadoras se comprometerán en los convenios a la promoción de un ambiente de trabajo libre de comportamientos indeseados con connotación o carácter sexual. El procedimiento ante estos casos, que tendrán consideración de faltas graves o muy graves, deberá ser ágil y rápido, respetar la intimidad y la dignidad de las afectadas.

No puedo dejar de referirme a la lucha a favor de la igualdad de retribución por trabajos de igual valor. A este respecto, procuraremos la revisión de las definiciones de aquellas categorías profesionales y sus denominaciones que, sin razones de necesidades organizativas, puedan encubrir distinciones salariales entre hombres y mujeres. Los nuevos convenios deberán establecer expresamente que las retribuciones (incluidas las percepciones extrasalariales y las mejoras sociales) afectarán a todo el personal, sea cual sea su sexo. Y los convenios antiguos deberán suprimir progresivamente cualquier forma directa o indirecta de desigualdad de sueldo basada en criterios de género.

La limitada extensión de un artículo me impide incluir toda la relación de iniciativas que pretendemos llevar a cabo en los próximos años. Sirvan las seleccionadas para mostrar, una vez más, la decidida voluntad del Gobierno andaluz de seguir abriendo brecha a favor de la igualdad laboral entre hombres y mujeres. Las andaluzas lo saben: su principal aliado es la Junta de Andalucía y este día del Primero de Mayo debe servir para reafirmar el pacto que mantenemos desde hace tiempo y nos llevará a un mundo plenamente igualitario.

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