Crónica personal

Pilar Cernuda

Público y privado

EN frío, tras las explicaciones de la Casa Real, y después de escuchar las afirmaciones de Pilar Urbano tras el comunicado, llega el momento de entrar en el debate.

Estamos ante un libro de máximo interés porque recoge las opiniones de la Reina sobre asuntos ante los que nunca hasta ahora había dado opinión, y estamos ante un par de frases supuesta o verdaderamente pronunciadas por la Reina que han provocado la respuesta contraria de los colectivos de gays y también de los partidos más radicalizados y conocidos por su republicanismo. Que no ponen en cuestión que la Reina tenga opinión y la haga pública, sino que opine lo que opina. Es decir, que lo que critican es que doña Sofía piense de determinada manera, lo que evidencia el escaso respeto de esos partidos y grupos por la libertad de cada uno a mantener determinaas posiciones. Habría que ver cuál hubiera sido la respuesta de esos mismos partidos y grupos si doña Sofía se hubiera pronunciado a favor del aborto, la eutanasia o de que la unión de homosexuales se llame matrimonio.

Independientemente de que se esté de acuerdo con las reflexiones y opiniones de la Reina -esta periodista lo está en casi todo-, ha habido cierta imprudencia en doña Sofía, siempre tan prudente, al entrar en cuestiones que inciden directamente en los puntos más polémicos que marcan no solamente la vida social sino también el debate político. El Rey está obligado constitucionalmente a mantenerse neutral, por eso ha firmado decretos con los que probablemente no estaba de acuerdo, porque venían respaldados por el Parlamento y por el Gobierno. Hay que recordar que nunca quiso hacer lo que Balduino de Bélgica, que "abdicó" durante unas horas para no firmar una ley, postura reprobable se mire por donde se mire, aunque fuera muy aplaudida por los sectores más ultraconservadores, que prefirieron esa actitud cobarde en lugar de que su rey respetara el sentir mayoritario de los ciudadanos belgas representados por sus parlamentarios, pero esa es otra historia. Si el rey Juan Carlos debe mantenerse neutral, nada dice la Constitución respecto a la Reina. Por tanto, puede opinar.

Su error no ha estado en abrirse a los demás, en "confesarse" ante una periodista, incluso es una decisión que la honra. La clave está en la elección de la periodista. Urbano se ha caracterizado por no grabar las entrevistas y, sobre todo, por mezclar público con privado, las declaraciones para publicar con los comentarios hechos en tono coloquial por sus interlocutores cuando piensan que ha acabado la conversación profesional. Urbano suele enviar a quien le pide ver previamente sus textos sólo aquello que pertenece al ámbito de la entrevista formal, no los párrafos con los que ella complementa y completa sus escritos. Todo indica que en este caso ha ocurrido lo mismo.

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