El buen yantar

Juncal / Dirección: Muelle De Las Delicias, S/n

Puerto Delicias

EN Sevilla hay un sitio en el que estás sentado tomándote una caña y ves a tu alrededor loros volando en bandadas y, de pronto, una liebre corriendo con las orejas levantadas y, enfrente, un montón de barcos atracados. Los sevillanos nos creemos que conocemos nuestra ciudad, pero de pronto descubres un sitio distinto y, en este caso, genial: el Bar-Restaurante Puerto Delicias. Los loros son del parque de María Luisa que está detrás, los barcos son los del Club Náutico. ¿Y la liebre? Pues ni idea. Allí apareció la otra tarde. Y tal como vino, se fue.

De Puerto Delicias sorprende todo; lo primero el sitio, un lugar privilegiado; a las espaldas del Instituto Murillo, junto al Bar Líbano y mirando al río. Siempre nos hemos quejado de que Sevilla vive de espaldas al río, pero esta zona del puerto quiebra esta situación. Un lugar perfecto para el relax y el disfrute. O sea, para comer.

Puerto Delicias tiene una terraza a ras de calle con una buena cerveza y buenas tapas. Los domingos y fiestas de guardar hay guardería y las paellas salen por docenas. En la parte de abajo está el restaurante, pero con peor vista. El bar está conseguido pero al restaurante le falta rodaje. La verdad es que van "progresando adecuadamente". Tienen todos los ingredientes para ser referencia en Sevilla: las instalaciones son magníficas, lencería y cubiertos buenos, el servicio profesional, "serviciales sin ser serviles"; la cocina, como instalación, es posiblemente la mejor de la ciudad. Es el sueño de cualquier cocinero. Buena materia prima, carta corta y manejable, pero… no terminan de redondearlo.

La última vez que estuve: bien conseguido el canelone de patata relleno de cola de toro a la trufa negra. Tomé también el cilindro de cochinillo con manitas rebozadas; la idea es buena pero no está cuajada, el cochinillo debe estar hecho en dos cocciones pero está sin terminar con lo que el interior está muy grasiento y la corteza blanda, le falta el crujiente, que sí tienen las manitas. Lo mismo ocurre con el pargo con crujiente de perejil, pesto de brócoli y tomate seco, que sale a la mesa sin hacerse del todo. Falta poco y está en el camino. Para el final tienen el mejor café de un restaurante en Sevilla, creo que es Catunambú. Puerto Delicias, un sitio excepcional y que va a más.

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