crónica personal

Pilar Cernuda

Punto final para la Policía de Rubalcaba

SUELE ocurrir, cuando llega un Gobierno renueva la cúpula policial y también la de la Guardia Civil, aunque en este segundo caso el movimiento es menor, los verdes se comprometen menos con los gobiernos de turno. Trabaja la Guadia Civil en asuntos como la lucha contra el terrorismo etarra, el islamista o la seguridad en las poblaciones rurales, lo que menos les importa es el nombre del que ocupa el palacete de Castellana 5. Sin embargo, el grado de compromiso de los jefes policiales con los ministros de Interior suele ser muy alto, de plena confianza en la que se comparten secretos y proyecto.

Ha llegado la hora final para la Policía de Rubalcaba. Una Policía sobre la que han existido sospechas de que en algunos casos fue más allá en sus atribuciones que la que marcaba el juramento profesional, con un compromiso ideológico que sembró dudas sobre su obligada imparcialidad, que es lo peor que puede suceder a un buen policía o un buen juez. La mayoría de los dirigentes del PP se sintieron cargados de razón para pensar que algunos jefes policiales les estaban investigando, siguiendo y acosando, como pensaban también esos dirigentes que algunos jefes policiales cooperaban de forma activa en operaciones que han provocado toda clase de sospechas. Por ejemplo, la famosa reunión del comisario González con Garzón y el ex ministro Bermejo durante una cacería en plena investigación sobre el caso Gürtel, por no hablar de las incógnitas relacionadas con la actuación en el bar Faisán.

Si dentro del PP existían sospechas de actitudes poco claras, dos personas en el partido han dedicado todo su esfuerzo a tratar de investigar lo ocurrido en esas dos inexplicables situaciones: Ignacio Gil Lázaro e Ignacio Cosidó. El último ha sido nombrado director general de la Policía, así que a nadie podía sorprender que éste último realizara cambios inmediatos. Porque suelen producirse siempre a la hora del relevo y además porque Cosidó no tenía ninguna confianza, absolutamente ninguna, en los altos mandos policiales que han trabajado codo a codo con Rubalcaba y después con Antonio Camacho.

La Policía española cuenta con muy alto nivel de profesionalidad, Cosidó no ha tenido problema para encontrar sustitutos a quienes han estado al frente hasta ahora de una tarea clave. El nuevo director general sólo tardó horas en anunciar que procedería a importantes cambios. No han sorprendido a nadie, pero Cosidó haría bien en no cometer el error de sus antecesores, primar la lealtad a las personas y al Gobierno frente a la profesionalidad. La lista de policías con excelente hoja de servicios es larga, muy amplia, y se equivocaría el ministro Jorge Fernández si promocionara a los de su cuerda política y no a los mejores.

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