Desde mi córner

Luis Carlos Peris

Puntos negros de una fantástica Liga

TRAS comprobarse la buena salud de la Liga viendo cómo dejó de ser cosa de dos y que el estrambote se halle en que la Supercopa de Europa se vendrá a España hay que convenir que los puntos negros siguen proliferando. Encantados con la imagen de nuestra primera competición doméstica, que el Sevilla sea ya tricampeón y que Champions y Supercopa vendrán también a nuestro redil, sin embargo hay cosas que no son de recibo.

Yendo en franca progresión según el nivel de importancia, lo primero es preguntar dónde leches estaba Ángel Villar para que la gran fiesta sabatina en el Camp Nou no tuviese el epílogo de la entrega de la copa al campeón. ¿Qué cosa mejor que hacer tenía en su agenda Villar para no estar en la finalísima liguera? Pocas veces en la historia, la Liga se juega como si fuese un torneo del K.O. y, por tanto, sabiendo que uno de los dos contendientes iba a ser el agraciado.

Ángel tiene tal cantidad de empleos que su agenda debe ser como la de Obama o más constreñida aún, pero en su lista de prioridades no podía haber el sábado nada más importante que estar en el Camp Nou. Y tras esta chusca situación, la muy seria de lo que pudo ocurrir en El Sadar el domingo por la tarde. Urge que la Liga de Fútbol Profesional de la que tanto se pavonea el ciudadano Javier Tebas tome medidas porque no es de recibo que pase lo que allí pasó.

Estado de conservación de su grada más maltratada más el incumplimiento de algo que se mira con lupa en otros lugares, que todos estén sentados. La grada de los belicosos Indar Gorri no aguantó porque allí se sitúa más gente de la que permite su aforo. Y no es porque Osasuna venda más entradas de la cuenta, sino porque allí van de otros sectores del campo. Eso no es de recibo mientras no quiero ni pensar que Villar hubiera estado el sábado en una Primera Comunión.

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