crónica personal

Pilar Cernuda

Rajoy no está solo

MARIANO Rajoy no está solo. El famoso cordón sanitario ha pasado a la historia, al igual que las visitas al notario para que levantara acta de que los nacionalistas catalanes de CiU jamás apoyarían al PP.

Lo han hecho ante el primer proyecto que lleva Rajoy al Congreso de los Diputados. A quince días de que Rajoy haya accedido a la Presidencia del Gobierno, la forma en que ha sacado adelante el proyecto de ley de medidas urgentes de ajuste económico, con los votos de CiU, que no es poco, más UPN y la abstención de Foro Asturias sumados a su mayoría absoluta, indica que ha cambiado de forma sensible la situación del PP, e incluso se vislumbra una mejora de relaciones con el partido de Cascos, que ya votó a favor de su investidura.

No está solo Rajoy parlamentariamente hablando, pero además cuenta con un respaldo ciudadano muy superior al que esperaban quienes han criticado y critican de forma implacable que no haya cumplido sus promesas electorales: cada vez que en un programa de radio o televisión se arremete contra el presidente del Gobierno, llegan centenares de mensajes de españoles de a pie que expresan su disconformidad con los comentarios y dicen que si Rajoy ha tenido un voto masivo era porque se esperaba de él que actuara con la obligada contundencia; que sólo con medidas enérgicas puede dar solución al paro y a otros problemas sociales que en estos momentos son prioritarios.

Curioso que esta no soledad se visualice en campos muy diversos. Méndez, Toxo y Rosell, por ejemplo, no han lanzado dardos contra Rajoy por obligarles a un acuerdo bajo amenaza de actuar motu proprio, vía decreto ley, si no llegaban a acuerdos sobre la reforma laboral. Le han pedido algo más de tiempo para alcanzar algún tipo de pacto pero hasta el momento no han denunciado que actuaran bajo presión. Y, caso aún más inaudito, ha trascendido que Zapatero llamó al ministro del Interior para ofrecerse a explicarle sus negociaciones con ETA y su entorno y facilitarle toda la información que tenía sobre la situación interna de la banda terrorista y su brazo político. El ex presidente no dudó en trasladarse al Ministerio del Interior para mantener un largo encuentro con Jorge Fernández Díaz.

Quién les ha visto y quién les ve. Los gobernantes suelen sumar adhesiones inquebrantables en cuando toman posesión de sus cargos, y más aún cuando las mayorías absolutas les permiten mirar el futuro con cierto respiro. Pero que un ex presidente se ofrezca a su sucesor ya es más extraño. Demuestra una cosas que Zapatero adquirió dosis de sentido común y sentido de responsabilidad en los últimos meses de su mandato y aún las mantiene. Esta España nuestra no deja de deparar sorpresas políticas.

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