la otra tele

Hyde /

Reina del country ¿y de la tele?

DESDE la exitosa y sobreexplotada Glee de Ryan Murphy, el musical ha vuelto a la televisión para quedarse. El año pasado la NBC intentó a lo grande competir con los chicos del coro del instituto McKinley con Smash, que debía meternos en los entresijos de una producción de Broadway sobre la vida de Marilyn Monroe. Con un primer episodio sensacional y vibrante, de los mejores de la temporada, la serie se diluyó luego como un azucarillo, hasta casi insultar la inteligencia de los espectadores y agotar su paciencia. La primera víctima del naufragio de los guiones fue su creadora y showrunner, Theresa Rebeck, despedida al mismo tiempo que la cadena anunciaba la renovación de la serie por otra temporada. Una segunda entrega en la que ya no estarán al menos cuatro personajes, a los que también se ha dado puerta. Este año el plato fuerte viene de la mano del country, la música tradicional que hace furor en EEUU pero a la que tanto cuesta cautivar al público europeo. La cadena ABC estrenó la semana pasada Nashville, una historia sobre el duelo generacional entre una veterana reina del country y la nueva estrella del género, una ambiciosa y problemática joven que recordará a más de uno a alguna niña Disney convertida en superestrella. Para ello, un casting perfecto. Por un lado la que posiblemente sea la actriz más creíble de la televisión actual, con una belleza tan natural como atractiva, y un talento fuera de duda: Connie Britton. Gran parte del éxito de la añoradísima Friday Night Lights se debe al personaje de la mujer del entrenador que supo construir. Hace poco también la hemos visto en American Horror Story. Por si fuera poco, Britton canta sus propias canciones, algo que hacen con frecuencia los actores estadounidenses pero a lo que no estamos acostumbrados por estas latitudes. Y lo hace maravillosamente, como toda una reina del country. Para interpretar a la estrella niñata, Hayden Panettiere. Quien quisiera salvar a la animadora de Heroes, y con ella al mundo, se arrepentirá cuando la vea, porque resulta insufrible.

El primer episodio puede que no sea tan redondo como el de Last Resort, pero promete una serie de calidad, con intrigas políticas y la historia paralela de la ciudad de la música country. Hay quien la ha comparado con una mezcla afortunada entre Smash y Treme. El piloto no abusa de la música como hace la primera serie y contiene momentos bellísimos e íntimos, como la segunda, de una autenticidad que pone la piel de gallina, como ese dueto interpretado en el bar de If I didn't know better. blogs.grupojoly.com/elcinehamuerto

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