la ciudad y los días

Carlos Colón

Réquiem sevillano por Borgnine

LOS sevillanos tal vez no repararon en él cuando lo vieron, fugazmente, interpretar papeles secundarios en películas de aventuras (El tesoro del Cóndor de Oro, 1953, junto a Cornel Wilde) o del Oeste (El forastero iba armado, 1953, junto a Randolph Scott y compartiendo papel de villano con un entonces también secundario llamado Lee Marvin). Quizá fueron reconociéndolo en sus pequeñas grandes interpretaciones en películas de mayor calado y popularidad que vieron en el Florida (De aquí a la eternidad, abril de 1954) o en el Imperial (Veracruz, enero de 1956). Pero el día en que de verdad descubrieron su extraordinaria calidad interpretativa y el peso en pantalla de su rostro esculpido por la vida -capaz de expresar una feroz brutalidad o una desarmada ternura- fue el 2 de abril de 1956, cuando se estrenó Marty en el Llorens.

Fue una revelación. Hacía furor el realismo también entre el gran público. La crítica de Abc -firmada por Gil e ilustrada por una de las recordadas caricaturas de Vicente Flores- destacaba su "tema deliciosamente sencillo y hondamente humano, extraído de la vida misma", su "asombrosa naturalidad" y "total ausencia de efectismo", y la "interpretación realmente prodigiosa" de Borgnine. Después los sevillanos lo siguieron viendo como secundario en películas rodadas antes de Marty pero distribuidas en España después, como Johnny Guitar, estrenada ese mismo abril de 1956 en el Imperial, o Conspiración de silencio, estrenada con notable retraso en el Pathé en abril de 1959. Pero Borgnine era ya uno de los grandes nombres del nuevo cine americano. Cuando en noviembre de 1957 se estrenó en el Imperial Última orden la publicidad resaltaba: "El duelo a cuchillo entre Sterling Hayden y Ernest Borgnine tiene tal realidad y patetismo que difícilmente podrá igualarse".

Los encuentros más recordados y populares que los sevillanos tuvimos con él se llamaron Los vikingos (Palacio Central, diciembre de 1958); Barrabás (Imperial, diciembre de 1962); El Oscar (Cervantes, octubre de 1966); y sobre todo 12 del patíbulo (Florida, enero de 1968, tres meses en cartel y reestreno preferente en el Cervantes -con refrigeración Baviera- en junio), Estación polar Cebra (recordado estreno simultáneo en el Florida y el Pathé el Jueves Santo de 1969 "con autorización especial", dado que todavía estaban prohibidos los espectáculos -salvo los de carácter religioso- de Jueves a Sábado Santo), Grupo salvaje (Cervantes, agosto de 1970) y La aventura del Poseidón (Avenida Vistarama, marzo de 1973). Viva su recuerdo en el recuerdo de los cines en que lo vimos.

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