VAYA día para el Comité Olímpico Internacional, esa máquina de generar dinero que se resume en las siglas COI. Para empezar, sus sesudos dirigentes, cabe suponer que Jacques Rogge entre ellos, no atienden al más mínimo sentimentalismo y le niegan a España la posibilidad de colocar su bandera a media asta en la Villa Olímpica o incluso lucir unos brazaletes de luto. Por mucho que se quieran evitar discriminaciones del tipo de Georgia por entender que no se debe mezclar la política con el deporte, ¡viva la humanidad!

Y la contradicción no tardaría en llegar cuando el antes mencionado Jacques Rogge, el belga que sucedió a Juan Antonio Samaranch al frente del COI, realiza unas declaraciones en las que solicita a Usain Bolt más respeto con sus rivales. Al parecer, el dirigente deportivo no se entretuvo en deleitarse con la carrera del jamaicano sino con observar lo que hizo después de sus dos récords mundiales, pues le pide que le dé "toque en la espalda" (sic) de ánimo a los derrotados.

¿Habrá una pamplina más grande cuando se obvia una situación tan desagradable como la que le ha tocado vivir a España con el terrible accidente de Barajas? Claro que, a vueltas con los nacionalismos y con las discriminaciones, se echa en falta por parte de Rogge una advertencia de semejante calado a algunos deportistas más. Por ejemplo, a esas superestrellas de la NBA que tratan de humillar al rival una y otra vez hasta el punto de reírse de ellos con los mates cuando los partidos están más que resueltos a su favor. Claro que ésos juegan para Estados Unidos y por ahí Rogge seguro que no entra. ¡Pamplina!

Etiquetas

MÁS ARTÍCULOS DE OPINIÓN Ir a la sección Opinión »

Comentar

0 Comentarios

    Más comentarios