La esquina

josé / aguilar

Rubalcaba debió irse antes

RUBALCABA esté empeñado en que la conferencia política que celebra el PSOE este fin de semana se centre en configurar un proyecto político renovado que devuelva la ilusión a los militantes desconcertados y, a ser posible, que devuelva a casa los electores perdidos. Piensa que eso es lo primero y que la elección del candidato tiene que venir más adelante.

No le falta razón. En realidad es toda la socialdemocracia europea la que está en retroceso -incluso la parte, pequeña, que ha conseguido mantenerse en el poder, como en Francia- porque no ha sabido renovarse ideológicamente ni construir una alternativa a una crisis que no es como las demás. El centroderecha tiene unas recetas perfectamente nítidas contra la crisis mientras el socialismo carece de ellas. Oscila entre el radicalismo que lo aísla social y políticamente y el seguidismo de las políticas conservadoras que lo inutiliza como alternativa. Un drama.

No le falta razón, como digo, al apostar por definir primero qué se le va a ofrecer a los ciudadanos y posponer la elección de quién se pondrá al frente de la oferta. Pero no le van a hacer caso. Muchos de sus compañeros creen que este problema es el propio Rubalcaba el que lo ha creado, y tampoco ellos están desencaminados: el ex vicepresidente de Zapatero nunca debió entronizarse como secretario general después de llevar al partido a su mayor fracaso electoral ante Rajoy. Aquel desastre destruyó su liderazgo y ya nunca se ha recuperado. Almunia sí se marchó en 2000, pese a que perdió las elecciones estando en la oposición, no como Rubalcaba.

De ahí vienen estos lodos. De haberse ido en su momento, el PSOE habría estado en condiciones de hacer una catarsis completa, uniendo en un mismo proceso el cambio de proyecto y programa y el relevo de la dirección. Difícil y tal vez doloroso, pero definitivo y resolutorio. Rubalcaba ha hecho lo contrario. Su sola presencia y ambición legítima ha llevado a prolongar un liderazgo discutido -un buen método para que lo sea aún más- en medio de un debate proceloso que, insisto, toda la socialdemocracia de Europa ha sido incapaz de concluir con éxito.

Quiera o no, por no haberse quitado de en medio a tiempo, Rubalcaba ha extendido el campo de fuerzas de los que quieren quitarlo cuanto antes. Lo harán visible, sin duda, en esta conferencia. Sólo le dejarán, como cortesía, fijar la fecha de su caída.

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