Calle rioja

francisco Correal

Saeta inédita en calle Feria

La Peña Amigos del Flamenco de Cáceres edita el libro 'Flamencos.Documentos para su historia', un viaje por los archivos judiciales, militares y parroquiales sobre los grandes del cante, el toque y el baile.

La Peña Amigos del Flamenco de Cáceres ha editado el libro Flamencos.Documentos para su historia, un viaje de Daniel Pineda Novo por los archivos judiciales, militares y parroquiales para ofrecer información hasta ahora desconocida de los grandes del cante, el toque y el baile. El libro hace el número 90 en la densa producción del poeta coriano, que aquí construye una auténtica Bienal de la Historia. Sin salir de la portada, con Fernando Quiñones como testigo, los tres géneros del flamenco están presentes. El cante, con la voz de Juanito Villar; el toque, con la guitarra de Enrique de Melchor. Al baile, el prólogo de Salvador Távora.

Sirva la propuesta de este libro para reflejar en esta página tres estampas cotidianas del flamenco. De la primera fue testigo el cronista. Un guitarrista callejero tocaba en la confluencia de O'Donnell con Velázquez, junto a la estatua de Pastora Imperio. Se le suele ver por la Alameda. A su lado pasó Rafael Riqueni, guadiana vital de la guitarra, artista trianero que dará un concierto en el Lope de Vega dentro de la Bienal. Riqueni, que paseaba con un amigo, respondió al saludo del guitarrista y se acercó.

José Cortés nació en La Línea de la Concepción, es marido de Aurora Vargas y responde al nombre artístico de Pansequito con el que le ha dado varias vueltas a este planeta llamado Tierra. No hace falta coger ningún avión para verlo. Basta con coger el Metro si uno vive en Montequinto, Amate o Ciudad Expo. Actúa en el teatro Quintero de la calle Cuna los días 29 y 30 de abril y el 1 de mayo. El día del Trabajo le cogerá trabajando, como le gustaba a Picasso que le sorprendieran las musas.

El cartel se cierra con dos artistas de lujo, José el de la Tomasa y Juan Peña El Lebrijano. Los dos esperaban que pasara la Macarena bajo un balcón de la calle Feria, situado encima de la joyería Navarro. El hijo de Pies de Plomo, vecino de esa misma calle Feria, bético frente a la peña Sevillista, se disponía a cantarle una saeta a la Esperanza que luce hermosísima en el cartel de Félix de Cárdenas. Ya había pasado el Cristo de la Sentencia con sus armaos, para delirio de la gente. En la esquina de Relator lo vieron el dramaturgo Antonio Álamo o el guionista Rafael Cobos, Goya por La Isla Mínima. El capataz y el contraguía estaban avisados de la llamada del balcón. Pero a escasos metros un saetero aficionado, no se sabe si con voluntad o sin ella, reventó la primicia devota de José Giorgio. El pueblo, había dicho Poncio Pilatos en los oficios del Jueves Santo, es soberano y ya está. En su sentencia, prefirió que cantara Barrabás.

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