Visto y oído

Francisco / Andrés / Gallardo

Samanta

SAMANTA. Otra vez. No podía vivir sin nosotros. Los viernes de esa Cuatro que ya se colorea de Telecinco vuelven a contar con Samanta cámara en ristre, con esos primeros planos autofacebook y sus caras de pasmo, pero se supone que sin el trajín y el sacrificio de los 21 días de vivencias en los pellejos de otros. Para la agotadora misión de 21 días (deben de convertirse sus experiencias en callejones claustrofóbicos) ya contamos con Adela Úcar. Ay, y con Adela hemos ganado todos. Los espectadores y el programa. También Samanta habrá salido ganando, en su cuenta personal en la caja.

Villar ha hecho carambola. Le han mantenido lo que hacía, a la medida de su protagonismo, pero con más margen cascabelero, siguiendo, en principio, el rastro a los famosos con el fin de mostrar "la cara oculta". Una cara ocultra que en realidad resulta ser muy maquillada, vistos hasta ahora los marcajes al flamenco Francisco Rivera (y la cámara se desviaba hacia los frikis taurinos) y a Paris Hilton, el objeto con patas que ha convertido su vida en una nadería existencial muy remunerada. A Samanta les sale sin querer esos gestos de sorpresa y apatía que vienen a dar colorete a las vivencias maquilladas. de este Sálvame callejero.

Su espacio se llamaba 3sesenta, una denominación redonda, pero por coincidencias en el registro a partir de ahora se llama Conexión Samanta. Incluir el nombre de la muchacha era una tentación. Pues vale. Estos reportajes de los viernes de Cuatro no vienen a traernos revelaciones dignas deWikileaks, pero, que conste, se soportan perfectamente si se soporta a su depredadora autora.

Si no puede, ahora que todos podemos, tómese un poco de bicarbonato de zapping.

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