la ciudad y los días

Carlos Colón

De San Bartolomé a Lumbreras

QUE yo sepa en la Red de Juderías Españolas, asociación pública sin ánimo de lucro que tiene como objetivo la defensa del patrimonio urbanístico, arquitectónico, histórico, artístico y cultural del legado sefardí en España, figuraban Ávila, Barcelona, Besalú, Cáceres, Calahorra, Córdoba, Estella-Lizarra, Girona, Hervás, Jaén, León, Monforte de Lemos, Oviedo, Palma, Plasencia, Ribadavia, Segovia, Tarazona, Toledo, Tortosa y Tudela; pero no Sevilla. Que yo sepa la presidencia de la Red de Juderías Españolas corresponde al alcalde de Tarazona y las vicepresidencias a los de Toledo, Segovia y Tortosa; pero no al de Sevilla. Lo que no obsta para que el alcalde se largue a Nueva York para promocionar a Sevilla "como destino turístico y de inversión" a la comunidad sefardí neoyorquina, manteniendo "varios encuentros con la American Sephardi Federation para mostrar a Sevilla como un lugar estratégico para invertir y modelo de ciudad sostenible, además de destino turístico preferente" y entregándoles un documento con "un recorrido exhaustivo por las zonas características de la Sevilla judía".

Tan burda era la cosa que han tenido que pedir deprisa y corriendo el ingreso de Sevilla en la Red de Juderías Españolas. ¿Saben cuándo? El pasado 8 de abril, en la asamblea general que acaba de tener lugar en Tarazona. Sólo cuatro días antes de que el alcalde se subiera al avión rumbo a la ciudad de George Gershwin y Woody Allen. Y la solicitud aún no ha sido aceptada, estando pendiente de una visita de inspección, del dictamen de una comisión de evaluación y de la resolución definitiva que se tomará en la próxima asamblea, que tendrá lugar en Toledo.

Según la propaganda municipal la visita servirá para "mostrar la transformación experimentada en la ciudad en la última década, así como la materialización de innovadores proyectos de arquitectura de vanguardia convertidos en nuevos iconos culturales, en espacios que han supuesto construir sobre el vacío en espacios degradados, nunca destruyendo la arquitectura tradicional". Pues que les muestren el nuevo icono cultural de la Encarnación (sin olvidarse de la base de los pilares de las setas, tan finamente rematados), lo bien conservada y limpia que está la judería de San Bartolomé y lo poco parquetematizada que está la de Santa Cruz. Que les muestren también lo bien conservadas que están calles como Feria y Lumbreras, en las que se aposentaron desde finales del siglo XIX algunas modestas familias judías de dulceros y zapateros. Que les muestren, sí, lo estupendamente bien que Sevilla conserva el legado sefardí.

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