AL alcalde de Sevilla le sobran razones para reabrir la discusión sobre el futuro del Metro. Un millón y medio de sevillanos que viven en la capital y su área metropilitana sufren a diario las consecuencias de tener una red de transporte público claramente insuficiente e incapaz de ofrecer el servicio que requiere esta aglomeración urbana. La línea 1 ha demostrado que el ferrocarril metropolitano cumple una función básica que no pueden dar otros medios alternativos. A Sevilla se le ha escamoteado un servicio que necesitaba. La crisis económica, con el consiguiente hundimiento de la inversión pública, y los pueriles agravios territoriales que han antepuesto a la ampliación de la red sevillana la construcción de los metropolitanos de Málaga y Granada están en el origen de que la capital de Andalucía se haya quedado sin el Metro que necesitaba. En un escenario de razonable recuperación económica, parece necesario que el proyecto vuelva a ponerse, cuando toque, encima de la mesa y que la Administración autonómica se muestre receptiva. La cuestión es demasiado importante como para dejarla al albur de la confrontación política y eso lo deben de entender tanto Juan Ignacio Zoido como Susana Díaz. A Sevilla le intersa que se amplíe su Metro y en ese empeño toda la ciudad, y eso incluye a la oposición municipal socialista, debería hacer piña.

Etiquetas

MÁS ARTÍCULOS DE OPINIÓN Ir a la sección Opinión »

Comentar

0 Comentarios

    Más comentarios