Editorial

La Sinfónica esquiva su desaparición

TRAS semanas de incertidumbre en las que llegó, incluso, a ponerse en cuestión su viabilidad, el futuro de la Real Orquesta Sinfónica de Sevilla (ROSS) está asegurado, por lo menos durante los próximos años. No es poco. Su consejo de administración ha decidido por unanimidad la aportación del Ayuntamiento y de la Junta de Andalucía de importantes fondos extraordinarios que permitirán sacar a la orquesta de la peligrosa situación económica en la que se encontraba, situación, no se olvide, generada principalmente por el impago de la Administración autonómica de las cantidades que le correspondían. En este sentido, se debe valorar muy especialmente el papel jugado por el Consistorio sevillano, que ha sido fundamental para salvar la grave crisis que atravesaba una de las instituciones culturales más importantes de la ciudad, que precisamente ahora cumple sus primeros 25 años.

Paralelamente a la cuestión económica, el consejo de administración ha decidido la creación de una comisión que se encargue de estudiar el futuro de la ROSS. El trabajo de ese grupo será de vital importancia, ya que en sus conclusiones estará la clave de que la Sinfónica se pueda mantener con la misma calidad que hasta ahora en el largo plazo. Cuestiones como el aumento de ingresos, bien sea por vía de nuevos patrocinios bien sea por el aumento de la venta de entradas o de productos relacionados con la orquesta, se deberán tener muy en cuenta, así como sus actuales relaciones con el Teatro de la Maestranza. Es muy importante que la ROSS sea sostenible económicamente a largo plazo y que no dependa del voluntarismo de los gobernantes y los funcionarios. Sólo así se logrará evitar situaciones como a la que se ha llegado.

La Sinfónica es mucho más que una orquesta para Sevilla. Vinculada a la celebración de la Expo 92, su nacimiento fue una de las iniciativas que dejaban clara la voluntad de la ciudad de disponer de entidades culturales de primera línea acordes con su peso demográfico, institucional, económico e histórico. Gracias a su labor, la cultura musical sevillana, que siempre tuvo selectas y refinadas minorías, ha crecido y ha llegado a capas de la población de una manera que antes era impensable. La música clásica es sinónimo de civilización europea, como bien se comprueba con cualquier viaje por nuestro continente. Todo lo que sea alejarse de su promoción y disfrute es, de alguna forma, alejarse de Europa.

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