Desde el fénix

José Ramón Del Río

Soluciones para la crisis

LO primero que hizo nuestro Gobierno fue negar la existencia de la crisis económica y, cuando no tuvo más remedio que reconocerla, porque disfrazando palabras no venía la solución, no hizo nada, salvo echar las culpas a las hipotecas basuras de USA y a la globalización. Hasta anteayer, las medidas que adoptó, como remedio, no han sido más que humo. Pero hace dos días que ha adoptado dos importantes acuerdos: uno, comprar a la banca activos financieros "sanos", por un importe de 30 a 50.000 millones de euros, y otro, garantizar los depósitos de los clientes en cajas y bancos por un importe máximo de 100 mil euros. Con lo primero, al recibir los bancos tesorería por los activos que venden, dispondrán de dinero para conceder créditos y es de suponer que se les obligará a concederlos, al menos hasta el importe recibido; con lo segundo, se quintuplicará la cifra máxima garantizada hasta ahora, infundiendo confianza en las instituciones financieras, y era obligado cuando otros países de nuestro entorno garantizan la totalidad de las cantidades depositadas por los ahorradores.

Como más vale tarde que nunca hay que aplaudir estas decisiones del Gobierno. Sin embargo, se echa en falta otra medida de remedio de la crisis, que sugería un periódico días pasados. Partiendo de que, según dicen, hay en España 108 millones de billetes de 500 euros (más de una cuarta parte del total de los emitidos), esto supone más de 50.000 millones de euros, que le convierto en pesetas, por si usted, como yo, se hace más a la idea con la antigua moneda: más de 8 billones de pesetas. De esta cantidad, un porcentaje elevadísimo no está en bancos o cajas, sino -también se dice- bajo el ladrillo o en la caja fuerte de sus dueños y si la crisis se debe en gran parte a la escasez de dinero en los bancos, que no prestan, no porque no quieran, sino porque no tienen, si ese dinero entrara en la circulación monetaria sería un gran remedio.

Se dice que la solución estaría en dejar sin efecto o atenuar las sanciones fiscales que conlleva en convertir a dinero A, lo que es dinero B. La medida, como no es objetivamente ética, aunque pueda ser eficaz, encuentra las naturales resistencias. Para animar al Gobierno se le recuerda que en el año 1991 se permitió convertir pagarés del Tesoro, opacos fiscalmente, en dinero A, pagando el impuesto sin sanción o adquiriendo deuda pública a bajo interés. Los gobiernos, cuando quieren conseguir algo, no se muestran excesivamente escrupulosos con la ética.

Para terminar, y aunque esto sea un artículo de opinión, yo no tengo ninguna sobre esta medida que sugieren. La cuestión no me concierne porque yo no tengo billetes de 500 euros guardados.

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