Visto y oído

Antonio / Sempere

Sonrojo

BULLE la cartelera de los teatros públicos madrileños, pero la tele pública guarda un insultante silencio. En una semana han llegado al María Guerrero Tío Vania, al Valle Inclán Rey Lear y al Español Don Juan, príncipe de las tinieblas, a lo más que puede llegar esta tele nuestra es a la inclusión de una de esas piezas de cierre de informativo, y santas pascuas. Y eso que en la obra de Chéjov participa ese ser maravilloso llamado Malena Alterio, a la que la tele le ha dado tanta popularidad. Y eso que el rey Lear está encarnado por Alfredo Alcón y el inédito don Juan de Palau Fabra por Roberto Enríquez. De tan hondo calado son las composiciones de ambos actores que cabría hablar de don Alfredo Alcón y don Roberto Enríquez, no sólo dignos aspirantes a las nominaciones de los Max del 2009, sino merecedores de un ex aequo.

Cito los teatros públicos de Madrid porque son de todos. Si algo tiene de bueno la capital del estado español es su capacidad de acogida. Mario Gas, catalán ciudadano del mundo, dirige modélicamente con miras abiertas el Teatro Español, mientras don Roberto Enríquez, exquisitez vallisoletana, protagoniza el singular Don Juan que ahora se estrena, y el argentino don Alfredo Alcón preside el amplio elenco de la obra de arte que se puede disfrutar en el coliseo del barrio de Lavapiés. Del mismo modo que los espectadores que ya han agotado funciones para el Tío Vania, la versión del Lear de Gerardo Vera o el estreno del Español proceden de toda la geografía española. Chequear la procedencia de los espectadores que llenan los patios de butacas del María Guerrero o el Valle Inclán supone darse un paseo por las Andalucías, por los aires del mediterráneo. Dicho sea sin tópicos. De ahí, volviendo al principio, que el ninguneo de la tele hacia estos tesoros, emitiendo La mandrágora de forma clandestina, provoque sonrojo.

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