Visto y Oído

francisco / andrés / gallardo

Talentos

NO acaba de pasar la limpiadora la mopa por los churretes de la cocina de Masterchef (edición telenovelera con el minino devoracrustáceo con su minuto de oro friki) cuando TVE sigue con la cena de los martes para montarla ahora sobre ruedas, con el meteórico fenómeno del food trucks. Cocineros al volante bien podría ser un Masterchef low cost, un Pekín Express a la parrilla, todo al aire libre. Tiene esa pinta, pero por si quedaran costras de dudas, en el nuevo concurso participará el voluntarioso piropeador Carlos Maldonado, el vendedor de morcillas que ganó ante su paisano Pepe, en justicia a haber sido el que más esfuerzos hizo en estas semanas de peroles y sartenes por aprender y refinarse. El trío de grandes estrellas, Adriá, Roca y Aduriz (la marca España reunida en tres talentazos periféricos) se rindió a la calidad del reinventado bocata de calamares del vencedor, imaginación con descaro a lo David Muñoz. La superación tiene su premio. Incluso en la tele.

Descendiendo en el ascensor, sin pararnos aún en el oso de Vaya fauna, llegamos así la gastronomía de Supervivientes. A Telecinco le encanta vivir en su apocalipsis, como si todos ellos fueran los últimos seres. Qué escena la del banquete en solitario de Fortu con su pescadito abrasado. El auténtico gourmet de Honduras es un tal Cristopher que se lleva todo el día comiéndose el coco. Ya le han caído varias broncas. El muchacho, que a fuerza de paliar su vagancia y hambre a base de cocotero va acabar estreñido de por vida, sólo lucía hasta ahora el mérito de ser hermano de un tróspido. Su siguiente escala es arrimarse a Chabelita, la hija de la reclusa alcalareña, retándola a apuñalarse las manos. Vaya nivel, Isabel. Cada cual triunfa en la pantalla como le dejan.

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