Visto y Oído

Antonio / Sempere

Teatro

ESTOY estupefacto con lo que han hecho los responsables de TVE con su última función teatral. Me refiero a Estudio 1, ese espacio que nació en 1965, y que va a morir de la manera más tonta, en la más absoluta clandestinidad, en la madrugada del 26-J al 27-J, mientras muchos seguimos con los ojos bien abiertos los resultados electorales.

La obra afectada por el desaguisado es Boulevard, una adaptación que TVE grabó, asómbrense, hace un par de años. Desde entonces permanece en la nevera. Y no han encontrado mejor hueco para que vea la luz que la próxima madrugada de la resaca electoral. No creo que esto haga mucha gracia a su autora, Carol López, ni a ninguno de los integrantes del equipo que, me consta, se entregaron a fe en el proyecto.

Cuando, de súbito, me encontré programado el montaje para este fin de semana no entendí nada. Ni el porqué de la larguísima espera ni el modo de dar salida al producto, como si fuera un saldo. Un producto que, por cierto, han empaquetado como una entrega del programa El palco, dedicado hasta ahora a representación operísticas y de ballet. Que se nos prometió tendría una periodicidad mensual, pero que en lo que va de 2016, si no recuerdo mal, permanece inédito. ¿Dónde queda el convenio de la televisión pública para realizar grabaciones desde el Teatro Real? ¿Acaso se graban y se depositan en la nevera, como Boulevard? No puedo entender tanta incongruencia.

¿Por qué se va a emitir el último Estudio 1 de la historia, de una historia de cuatro décadas, con tanta desgana? ¿Por qué se respeta tan poco la entrega y el cariño de todos aquellos que colaboraron en él, desde el primer actor hasta el último de los técnicos, el músico Juan Bardem, la escenógrafa Blanca Nieto y la figurinista Mónica Guerrero? El teatro en general no se merece este trato que recibe en la cadean pública.

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