Visto y oído

Francisco / Andrés / Gallardo

Tele real

EL reportaje Juan Carlos I Rey Constitucional fue un libro de historia televisado, incienso incluido, como un servicio prestado a la Corona por parte del Gobierno vía TVE. Tele real. El académico y lineal trabajo del equipo de Pedro Erquicia tuvo una errata incomprensible: cuando narran la victoria socialista de octubre del 82 lo enlazan con un flashback inquietante para aludir al 23-F y presentan la intentona golpista como un hecho ocurrido "sólo seis meses antes". Un borrón en el trabajo. Entre un momento y otro distan 20 meses. Hubiera sido difícil resolver la transición con tanta celeridad.

Juan Carlos I... fue un trabajo de desagravio, digno de ser incluido en el temario de Educación para la Ciudadanía, para poner al septuagenario en su sitio. Hubiera merecido la pena un poco más de extensión para deletrear los años más duros, los de la travesía por el franquismo y los de pilotaje hacia la democracia. El reportaje abundó demasiado en los tiempos recientes, contemplando el cuadro desde muy cerca. La figura del Rey se crece aún más en la perspectiva del tiempo. Y también hubiera sido recomendable la inclusión de testimonios, para enfatizar algunos episodios y pulir el tono monocorde de la entrega. La felicitación que irrumpió antes del único descanso publicitario de la emisión fue, por cierto, la de Manuel Fraga, contrarrepublicano y casi ininteligible (y no es broma). En el late-night de Telecinco ofrecían su continuación de la semblanza del monarca a base de recortes de hemeroteca en El laberinto de la memoria. María Teresa Campos llevó a su mesa posterior a Jaime Peñafiel y a Leandro, el tío. No eran los mejores para dibujar un retrato con credibilidad.

Bueno, tanta credibilidad como el aviso de Antena 3 que prometía resolver "todas las incógnitas" de El internado. Y vamos nosotros y nos lo creemos.

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