La ciudad y los días

Carlos Colón

Tortuga sin concha

ABC: "Rajoy arrincona a Zapatero en inmigración, educación, precios y ETA en un duro debate. La 'mirada positiva' de Zapatero se apagó ayer de golpe". La Vanguardia: "Rajoy acosa a Zapatero en un agrio y duro debate". La Razón: "Rajoy acorrala a Zapatero". El Correo Español: "El primer cara a cara entre Zapatero y Rajoy se saldó anoche sin K.O. Ambos candidatos a la presidencia del Gobierno se enzarzaron en un debate agrio". El País: "Victoria por la mínima de Zapatero". Sabiendo leer teniendo en cuenta el horizonte ideológico de cada medio, parece que hay unanimidad en subrayar la supremacía de Rajoy durante el debate y la mínima victoria final de Zapatero. Casi un empate, confirmado por las encuestas encargadas por los medios: la publicada por Abc daba la victoria a Rajoy por un margen tan estrecho -51,8 por ciento frente a 48,2 por ciento- como el de la encuesta de El País que, invirtiendo los términos, daba la victoria a Zapatero por un 46 por ciento frente a un 42 por ciento. En el posdebate la debilidad de Zapatero le ha beneficiado, cerrando filas en torno a él, y alguna encuesta daba ayer mayoría absoluta al PSOE.

Arrincona, acosa, acorrala, victoria por la mínima: las palabras elegidas por medios tan diversos son suficientemente expresivas. Para mí, sin embargo, lo más llamativo fue la indefensa desnudez de Zapatero. Despojado de los efectos especiales que, como las risas enlatadas de las telecomedias, lo revisten de aplausos de militantes, jaleo de creadores, coraza de ministros que valen más que él, flamear de banderas o miradas arrobadas de jóvenes sentados tras él en los mítines, parecía una tortuga sin concha. Las palabras no daban para cubrirle, y el rey apareció desnudo. Como si él mismo lo intuyera se le vio apagado, triste, dubitativo, sólo capaz de crecerse aprovechando los errores -que los tuvo, y de bulto: sobre todo la acusación de agredir a las víctimas y el relato final de la niñita- de su contrincante.

La confirmación de que el rey está tan desnudo como algunos lo veíamos no me alegra. Me preocupa porque soy ciudadano de este país y es muy posible que esta tortuga sin concha nos vuelva a gobernar. Me preocupa porque está abierto el desafío global, activo el terrorismo vasco e islámico, sin resolver la humanitaria (no xenófoba) regulación de la inmigración y en aumento la nueva delincuencia de bandas organizadas (como Sevilla acaba de descubrir en carnes de Luis Fabiano y Andrés Palop), mientras cae en picado la educación y crece la sinrazón independentista que tiene un primer, gravísimo, desafío planteado al Estado el próximo 25 de octubre con el referéndum de Ibarretxe.

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