Visto y oído

Antonio / Sempere

Tostón

DIGÁMOSLO alto y claro. El curioso caso de Benjamín Button es un tostón. Por encima de otras consideraciones, existen dos condicionantes que la hacen todavía peor. Primero, que ha costado mucho dinero. Y segundo, que parte de una historia que parte de un embrión precioso. Por lo que al juzgar el resultado final no se puede tener piedad. El curioso caso... tenía todo a su favor, todos los dólares y todas las posibilidades de trazar una biografía, al revés, que rezumara vida por los cuatro costados. Lo que se ve, por el contrario, es aburrido, sin alma, sin ninguna emoción, con un metraje desmesurado. Y, pecado mortal, está narrado, de forma que no nos enteramos de los hechos por lo que vemos, sino por lo que oímos. La moribunda a través de la que se cuenta la historia provoca sarpullidos, mientras la Mariví Bilbao de Alumbramiento, de Chapero-Jackson, en sólo unos trazos, transmitía mucha más verdad y sentimiento. Como en un plano de Camino.

Pero vayamos a lo que nos sirve. A los hábitos del público, a la mercadotecnia, a lo que se vende y a lo que no se vende. El curioso caso de Benjamín Button ha sido prefabricada para los Oscar. Fruto de la unión de Paramount y Warner. Este lunes constataremos que es el título que más gente ha ido a ver pasando por taquilla durante el fin de semana en nuestro país, dentro de este mundo globalizado. Lo bueno y lo malo se ven por igual, siempre que se haya vendido bien. El curioso caso de Benjamín Button es un pestiño de las dimensiones de Australia, tal vez el mayor fiasco perpetrado en los últimos tiempos. Pero ahí están, conviviendo en la cartelera, para animarnos, las grandiosas Revolucionary Road y La duda, también vistas por numeroso público. El grano y la paja, entremezclados, como ocurre en la vida.

Etiquetas

MÁS ARTÍCULOS DE OPINIÓN Ir a la sección Opinión »

Comentar

0 Comentarios

    Más comentarios