Cronica Personal

Pilar Cernuda

Va de alcaldes

AEsperanza Aguirre no le gusta la idea de que Alberto Ruiz Gallardón sea diputado, no es ningún secreto. Lo ha admitido abiertamente, porque Aguirre no pertenece al género de los que callan, tiene el valor suficiente como para decir en cada momento lo que piensa, aunque sepa que provoca polémica o que cae regular en la sede central de su partido.

La presidenta madrileña acaba de dar un paso más a través de Ignacio González, su brazo derecho, que ha declarado que los estatutos del partido impiden que el alcalde de Madrid sea diputado. A González se le ha olvidado decir que cabe la excepción a los estatutos si así lo decide la Ejecutiva del partido, y se le ha olvidado decir que de hecho varios diputados han simultaneado su cargo con el de diputado -en su momento Celia Villalobos, Teófila Martínez, José Luis Bermejo...- y que ahora mismo José Folgado y Ángeles Muñoz ocupan escaño en el Congreso de los Diputados al mismo tiempo que ejercen como alcaldes de Marbella y la ciudad madrleña de Tres Cantos, alcaldías que ganaron sobradamente en las últimas elecciones municipales.

Pero se le escapa un dato más a González: nadie sabe a estas alturas si Ruiz Gallardón estará en la lista madrileña al Congreso que encabezará Mariano Rajoy, es una decisión que tomará el presidente del partido tras escuchar la propuesta de la dirección madrileña del PP y escuchar a los miembros de la ejecutiva nacional; pero se puede afirmar que sin ninguna duda algunos de los más importantes alcaldes del PP estarán en las próximas listas al Congreso.

Porque Mariano Rajoy sabe que algunos de esos alcaldes arrancan votos que son vitales para el triunfo, y va a aprovechar su tirón electoral. Sería un irresponsable si no lo hiciera, su objetivo es ganar las elecciones y pretende que las listas sean lo más atractivas posibles. Listas que, en su último tramo, tendrán que recibir el visto bueno de Rajoy, Acebes y Javier Arenas, que es el responsable del comité de listas del PP.

Esperanza Aguirre y Alberto Ruiz Gallardón desenterraron el hacha de guerra hace tres años cuando Gallardón pretendió hacer una ejecutiva regional a su medida y quiso imponer primero un presidente del PP en lugar de Aguirre y, cuando vio que no podía, pretendió designar al secretario general. Lo que tampoco consiguió. Las batallas entre los dos dirigentes siempre las ganó Aguirre, que mide mejor los tiempos y que ha sabido potenciar su figura en el ámbito regional, donde arrasa.

El problema es que en esa batalla el Partido Socialista encuentra terreno abonado para denunciar las discrepancias internas en el Partido Popular. Que son mínimas, pero que al menos en Madrid existen. Como bien sabe Mariano Rajoy.

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